Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos durante la firma Plan de Acción de Transformación Regional y la entrega de indemnizaciones a víctimas del conflicto en Santa Rosa del Sur, Bolívar

 
Resultados de la búsqueda
Santa Rosa del Sur, Bolívar , 2018-08-01T05:00:00Z 8/1/2018 5:00:00 AM
Sistema Informativo del Gobierno - SIG

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos durante la firma Plan de Acción de Transformación Regional y la entrega de indemnizaciones a víctimas del conflicto en Santa Rosa del Sur, Bolívar

Quiero referirme, en primera instancia, a las negociaciones con el ELN, porque sé que aquí en el Sur de Bolívar hay mucha expectativa. Y con razón, porque este territorio ha sufrido mucho con la violencia, originada de diversos grupos, pero, entre ellos, en forma muy activa, el ELN.

Nosotros llevamos ya un tiempo largo negociando, sentados con el ELN, primero en el Ecuador y después en La Habana.

Ahí hemos avanzado muchísimo en definir una agenda y hemos avanzado en varios puntos de esa agenda.

Esta agenda con el ELN fue diferente a la agenda con las Farc. Con las Farc negociamos por caminos diferentes a los que hemos venido negociando con el ELN.

Había un punto muy importante con el ELN, y es la participación de las comunidades en las propuestas sobre el proceso, sobre los objetivos del proceso.

Y para lograr una participación de las comunidades en circunstancias aceptables, era importante un cese al fuego. Por eso también el cese al fuego se convirtió en uno de los puntos importantes para seguir avanzando.

Hicimos todos los esfuerzos para lograr ese cese al fuego, que nos permitiera continuar con el punto que tiene que ver con la participación de las comunidades en el proceso.

Hasta anoche teníamos muy definido cómo iba a desarrollarse ese cese al fuego. Y lo tenemos definido. Ahí están todas las bases sentadas, escritas, definidas.

Pero el cese al fuego necesita una verificación para que las comunidades y todo el mundo estén tranquilos que el cese al fuego se va a cumplir, de las dos partes. Y esa verificación acordamos que sería hecha por la Iglesia Católica y por la ONU.

Pero para verificar se requieren unos protocolos, unos procedimientos muy precisos, para que no hayan equívocos, para que no haya zonas grises.

En el primer cese al fuego que acordamos con el ELN, ahí hubo problemas, precisamente porque no teníamos definidos esos protocolos. Por eso los protocolos se convirtieron en un punto importante.

Los protocolos los exigen primordialmente los verificadores, y en este caso, Naciones Unidas. Porque Naciones Unidas nos dijo a las dos partes: Nosotros no podemos volver a participar en un proceso de cese al fuego si no tenemos muy claro nuestro papel como verificadores. ¿Qué es lo que tenemos que verificar y bajo qué parámetros y bajo qué circunstancias?

Eso es algo lógico y normal.

Dentro de ese proceso comenzamos a discutir cuáles serían esos protocolos. Primero con el ELN, ahí había una serie de dificultades, diferentes interpretaciones sobre puntos muy precisos.

En el fondo este tema le correspondía más a la ONU que al Gobierno, en el sentido que la ONU era quien más exigía claridad en los protocolos y nosotros dijimos: Si hay acuerdo entre el ELN y la ONU sobre los protocolos, nosotros avalamos esos acuerdos y podemos iniciar el cese al fuego.

Pero la ONU también con mucha razón, dijo: Queremos ver si el nuevo gobierno está de acuerdo con seguir estos protocolos y con este procedimiento, porque hay que ir hasta el Consejo de Seguridad y el Consejo de Seguridad va a preguntar: Estamos a 4 días del nuevo gobierno, ¿qué piensa el nuevo gobierno? Porque sería realmente contraproducente, inclusive, firmar algo que el nuevo gobierno no avale o que no esté de acuerdo. Porque sería deshacer todo, generar unas expectativas mucho más allá de lo real y de lo conveniente.

Entonces lo que finalmente logramos, después de muchos esfuerzos, fue dejar sentadas las bases para este cese al fuego. Y sentadas las bases para continuar el proceso, que ya está bastante avanzado, de participación de las comunidades en el proceso de discusión y en las negociaciones.

Sobre el cese al fuego, hay ya un documento y los protocolos están prácticamente listos. Y lo que esperamos es que el próximo gobierno decida si va a continuar. Yo espero que lo haga. Con lo que falta, que es muy poco, yo diría que un 10 por ciento es lo que falta para iniciar el cese al fuego real, verificable, y continuar entonces con el resto de la agenda.

Entonces eso fue lo que se decidió anoche, muy tarde. Esta mañana creo que ya dieron una declaración las dos delegaciones, la del ELN y la del gobierno en este sentido.

Yo quiero, por un lado, celebrar el avance que hemos logrado. Decirle al país, a la comunidad internacional: Aquí dejamos las bases muy avanzadas de lo que sería un cese al fuego con el ELN y las bases muy avanzadas de lo que sería el punto dos del acuerdo para que las comunidades comiencen a participar en todo el proceso.

Eso nunca se había logrado con el ELN, nunca habíamos llegado tan lejos. Y creo que si hay la voluntad por parte del nuevo gobierno y del ELN, por supuesto, muy pronto podremos tener un cese al fuego con esta organización.

Aquí mucha gente participó, mucha gente puso su mejor voluntad, muchos países.

Yo quiero agradecerles a todos estos países, a los países garantes. Por supuesto, a Cuba, que también fue un país anfitrión, nos recibió nuevamente con una inmensa generosidad y ayudó a que esto avanzara en la forma como avanzó.

Quiero agradecerle también a Chile, a Brasil, a Venezuela. Y por supuesto, a Noruega, que ha sido un país que nos ha ayudado en todo este proceso, tanto de las Farc como del ELN, de forma generosa y determinante.

Al Ecuador, que fueron nuestros primeros anfitriones, les agradezco también de corazón.

Aquí ha habido una serie de países amigos que han venido siguiendo el proceso, paso a paso; los hemos informado sobre cada avance que hemos tenido: Alemania, Holanda, Suiza, Suecia, Italia, todos esos países han venido ayudando, inclusive con recursos, para que lográramos avanzar hasta donde hemos avanzado.

Y estoy seguro que nos seguirán ayudando, si el nuevo gobierno sigue con el proceso.

También agradecerle muy especialmente a la Conferencia Episcopal y al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que también estuvieron siempre dispuestos, siempre ayudando, siempre apoyando. Y espero que nos sigan apoyando, porque estamos muy cerca, muy cerca de lograr ese paso definitivo con el ELN.

De manera que yo le di instrucciones a la delegación, encabezada por el doctor Gustavo Bell, a que regresaran hoy mismo.

Vamos a hacerle un informe al nuevo gobierno sobre exactamente en qué queda esta negociación. Y le vamos a entregar ese documento, para que el gobierno decida cómo prosigue en algo muy importante, porque eso sería lo que llamo la paz completa.

Porque ya tenemos muy avanzado con las Farc lo que hemos acordado, y qué bueno sería que el ELN también se acogiera a esta buena voluntad que hemos tenido para dejarles a nuestros hijos y a nuestros nietos un país en paz.

Sobre la paz con las Farc, este evento es muy importante, les decía al principio, les voy a explicar por qué.

El Acuerdo con las Farc fue mucho más allá de un acuerdo normal. Los acuerdos que se han hecho para resolver los conflictos armados como el que hemos tenido con las Farc, que se han realizado en otros países, generalmente se limitan a acordar una desmovilización de la insurgencia, un desarme y un reincorporación de los insurgentes a la vida civil y a la vida política.

Eso ya lo logramos, esa parte está cumplida. Ustedes vieron la fotografía del antes Timochenko, hoy Rodrigo Londoño, antes excomandante de las Farc, hoy jefe del partido político Farc, votando por primera vez, desarmado, acogiéndose a nuestra Constitución y nuestras leyes, o sea, lo que llaman el DDR, la desmovilización y el desarme.

A propósito del desarme, ayer sentí una gran emoción cuando fui al sitio donde están construyendo el monumento con las armas que entregaron las Farc: 9.000 armas que fueron fundidas.

Una maravillosa artista, de las mejores artistas que tenemos en Colombia y que tiene una fama internacional como pocos han tenido, se inventó una obra maravillosa, y el piso lo están construyendo las víctimas, sobre todo las víctimas de los abusos sexuales durante el conflicto, que a punta de martillo fueron construyendo el piso de ese monumento.

Ayer hicimos una preinauguración. Es un monumento maravilloso, que nos va a recordar el pasado, para que no volvamos a repetirlo nunca hacia el futuro.

Ese desarme ya se hizo, ya las armas están fundidas, y monumentos como estos se van a hacer para Naciones Unidas y otro va a ser en Cuba.

Y la Reintegración va bien, va avanzando.

Pero nosotros fuimos mucho más allá del DDR: negociamos una justicia transicional; primera vez, no me canso de repetirlo, que en la historia del mundo, que en la historia de la resolución de conflictos, las dos partes se ponen de acuerdo para someterse a esa justicia que esas dos partes crearon, bajo los parámetros de un tratado internacional que se llama el Estatuto de Roma.

Eso ya está funcionando, para que no haya impunidad, porque esa fue una de las acusaciones que desde el principio nos hicieron: ‘Ese va a ser un pacto con impunidad para los responsables de los máximos crímenes más atroces’. No, señores, no va a haber impunidad para nadie: ni para los guerrilleros ni para los agentes del Estado. Los máximos responsables se someten a una justicia especial, serán juzgados y sancionados y tendrán que decir la verdad y tendrán que reparar a las víctimas.

Ahí viene el primer punto de este evento: la reparación de las víctimas. Aquí vamos a continuar un proceso que iniciamos desde el año 2012, y ahora les haré un recuento de lo que hemos hecho para continuar ese proceso hacia el futuro, porque esta es una parte fundamental de la consolidación de la construcción de la paz.

Pero no contentos con la justicia transicional, fuimos inclusive más allá, y esto no lo ha hecho ningún otro acuerdo: decidimos que en las zonas más afectadas con el conflicto, pondríamos en marcha unos planes de desarrollo para favorecer a las comunidades de todas esas zonas, de todos esos territorios que fueron tan golpeados por la violencia y por el conflicto.

De ahí surgió lo que se llaman los PDET: los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial. Eso no lo ha hecho ningún otro país, no es producto de ningún otro tratado; lo hicimos aquí, porque además era una obligación del Estado colombiano, traer inversión, mucha más inversión, a zonas que han sido abandonadas durante décadas, siglos, como el Sur del Bolívar.

Hoy, ¿qué estamos haciendo? Estamos recibiendo el primer Plan de Desarrollo con Enfoque Territorial, que además la parte que a mí me también emociona mucho es la forma como se han creado, se han diseñado y se han plasmado estos Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial.

Nunca antes en Colombia, y en muy pocas partes del mundo, se ha hecho un ejercicio de consultas con las comunidades para que las comunidades sean las dueñas de estos planes, no los gobiernos, las comunidades, ustedes. En este caso en particular, en estos 7 municipios, en este primer Plan de Desarrollo con Enfoque Territorial participaron más de 6.200 personas en las consultas, se hicieron 54 pre-asambleas, pactos comunitarios.

Ahora le preguntaremos a Mariana que nos dé en detalle cómo fue el proceso aquí y en otras partes, para lograr que las comunidades dijeran qué nos interesa o cómo queremos ver nuestro territorio en 10, 15, 20 años, qué territorio les queremos dejar a nuestros hijos, queremos invertir más en educación, queremos más agua potable, cómo vamos a distribuir esos recursos.

Eso se hizo en una forma realmente democrática, sin precedentes, y por eso quiero decirles a ustedes, a todos y cada uno de ustedes: estos Planes, que ya están financiados, este plan de estos 7 municipios ya tiene el recurso fiscal por 2,1 billones de pesos.

Ustedes mismos escogieron 671 iniciativas: acueductos, colegios, hospitales, carreteras, proyectos productivos, eso fue escogido no por el gobierno, por ustedes.

Primera vez que se hace ese ejercicio democrático, de abajo para arriba.

Por eso mi mensaje hoy, yo ya me voy, yo en cuatro días no estoy, pero así como el Papa Francisco vino y nos dijo a los colombianos: No se dejen robar la esperanza, yo les digo a ustedes: No se dejen robar estos planes de desarrollo territorial.

Cualquier gobierno que venga, el entrante o el siguiente, tendrá que respetar lo que ustedes recibieron. Tendrán que respetar las prioridades en la inversión que ustedes decidieron, porque además así lo dice nuestra Corte Constitucional.

Estos planes forman parte de los acuerdos y los acuerdos son sagrados, es la palabra empeñada, no de Juan Manuel Santos, no de mi gobierno, del Estado colombiano, con el pueblo colombiano, y por eso ustedes tienen que hacer respetar esa palabra empeñada.

De manera que qué bueno haber venido aquí, querido alcalde, a su municipio, a Santa Rosa, a recibir el primer Plan de Desarrollo Territorial que vamos a recibir.

Serán 16 planes. Todos estarán listos antes de finalizar el año. En dos días, Mariana va a recibir el de Arauca, y de aquí a noviembre los 16 estarán listos.

Estaba programado para que estos planes comiencen a programarse el año entrante. Ya están las vigencias futuras, ya están los recursos, para iniciar esas inversiones y esos proyectos el año entrante.

Eso lo hemos querido hacer de forma responsable. Yo entiendo, comprendo perfectamente, que muchas de las comunidades dicen: pero es que llevamos un año esperando, dónde están las carreteras, dónde están los colegios.

Ahí, como dice el refrán, del afán no queda sino el cansancio. Las cosas hay que hacerlas correctamente y en su orden para hacerlas bien.

No queremos repetir lo que pasó con el M-19, que les dimos unos recursos para proyectos que no se planearon, no se consultaron, no se estructuraron, y por eso todos, todos fracasaron.

No quiero que sea ese el caso en estos proyectos, porque es todo lo contrario. Esto lo que va a ser es darles a todas estas zonas una nueva vida.

No solamente la paz es dejar de matarnos. La paz es progreso, la paz es desarrollo, la paz es educación, la paz es salud, la paz es convivencia.

Eso es lo que estamos construyendo y que ustedes tienen que construir.

De manera que aquí estamos es para recibir ese primer plan y también para indemnizar a otras víctimas, de las miles que hemos venido indemnizando.

Este desarrollo tiene muchas facetas. Una de ellas, el desarrollo y construcción de paz, es sanar las heridas.

Pensando en eso, desde el año 2012 hicimos aprobar en el Congreso una Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, para que las víctimas fueran tenidas en cuenta. Aquí nunca las víctimas habían sido tenidas en cuenta. Ni aquí ni en casi ningún otro conflicto en el mundo.

Las víctimas de la guerra, las víctimas de los conflictos, se quedaban relegadas. Nadie les paraba atención, nadie les prestaba ningún tipo de ayuda.

Eso lo invertimos. Por eso la comunidad internacional también ha mirado este proceso con ojos de aplauso, con ojos de admiración. Porque las víctimas están en el centro, han estado siempre en el centro de la solución del conflicto.

A las víctimas se les tiene que respetar su derecho a la justicia, por eso la justicia transicional.

A la verdad. Por eso se creó, bajo la Presidencia del Padre de Roux, la Comisión de la Verdad, para que las víctimas sepan qué fue lo que pasó.

La reparación. Por eso se creó la Unidad de Víctimas, que la doctora Yolanda Pinto hoy encabeza con mucho éxito y con mucha efectividad, para ir reparando a las víctimas.

También por supuesto está el desminado, que hemos venido avanzando muchísimo en el desminado. Está copar las zonas con la fuerza pública. Por eso nuestros soldados, nuestros policías, han venido copando esas zonas con diferentes planes: el Plan Victoria, el Plan de Comunidades Seguras y en Paz de la Policía.

Están las obras por impuestos, que las empresas privadas ahora pueden pagar impuestos invirtiendo en las zonas de conflicto, en obras que ellos quieren realizar y que sea de beneficio para las comunidades.

También, yo quisiera ahora que Mariana nos explicara, mientras tanto no nos hemos quedado cruzados de brazos. Tenemos planes y hemos venido ejecutando pequeñas obras de infraestructura, y un plan que denominamos 50/51 para pavimentar, para arreglar muchas de las carreteras veredales.

En materia de víctimas, la Unidad de Víctimas ha reconocido una cifra que cuando uno la menciona a nivel internacional, la gente queda realmente sorprendida ¡Cómo! ¿8 millones 700 mil víctimas del conflicto armado en Colombia? Pues ese es el número. Ese es el número de víctimas reconocidas: 8 millones 700 mil. Eso equivale al 17 por ciento de todo el país: 17 por ciento.

De esos 8 millones, hemos podido reparar ya casi 900 mil víctimas, con un valor, con una inversión muy grande: 5,5 billones de pesos nos ha costado la reparación de esas víctimas en todos estos años. Y nos va a seguir costando, porque vamos a tener que seguir reparando las víctimas hacia el futuro.

Hemos invertido 81 billones de pesos en programas de atención a las víctimas: 81 billones.

Ese esfuerzo no lo ha hecho ningún país después de ninguna guerra.

Otro motivo por el cual la comunidad internacional está mirando a Colombia: oigan, miren lo que están haciendo los colombianos. Esa construcción de paz es verdadera. Están atendiendo lo que realmente es importante: a las víctimas. Y las están reparando y les están dando una nueva vida.

¡Y así es como se construye una verdadera paz: estable y duradera!

Hemos podido darles asistencia emocional y sicosocial a más de 700 mil víctimas.

¿Hoy qué vamos hacer? Hoy vamos a indemnizar a 778 víctimas. Una indemnización por un valor en total de 3 mil 600 millones de pesos.

El monto de cada indemnización depende del hecho victimizante, es decir, qué le pasó a la víctima.

Entonces con base en eso la reparación es más o menos.

Es otra medida para ayudarles a recuperar su vida. Porque yo he dicho desde el principio: reparar a una víctima con plata, pues, sí, es una ayuda. Pero es que la vida de un hijo o de una hija o de un papá o de una mamá, no tiene precio. Nadie les va a recuperar el dolor que produjo la muerte de su hijo o de su hija. Nadie.

Esto es un gesto simbólico. Aquí está el Estado colombiano para reconocerla. Usted, señora víctima; o usted, señor víctima, les reconocemos su dolor.

Muchas veces las víctimas lo que quieren es solamente eso. O que les digan la verdad: por qué hicieron lo que hicieron. Por qué masacraron a mi familia.

Muchas veces, y ya he podido presenciar muchos episodios donde la víctima se enfrenta al victimario, y el victimario le pide perdón. Eso repara muchísimo a la víctima. Con eso quedan transformadas las víctimas. Lo hemos visto en múltiples ocasiones.

O sea, es un proceso que va a tomar tiempo.

Yo digo que la construcción de la paz es como construir una catedral, ladrillo por ladrillo, poco a poco.

Uno no olvida o no perdona de un día para otro. Es un proceso. Un proceso donde todos debemos aportar, donde todos debemos participar.

De manera que este es lo que estamos haciendo aquí hoy.

Esto ha sido también con el apoyo de la comunidad internacional. El Fondo Multidonante de la ONU ha aportado 7,3 millones, donde Canadá, señor Embajador, ha sido muy generosa en financiar parte de ese Fondo Multidonante.

La Unidad de Víctimas ha adelantado un trabajo muy importante aquí en el Sur de Bolívar, en Yondó, 18 mil víctimas indemnizadas. Se ha invertido más de 123 mil millones pesos; más de 3 mil víctimas han recibido apoyo sicosocial.

Ya hay más de 480 organizaciones de víctimas en toda esta zona, que conforman unos procesos de participación que se han venido adelantando.

De manera que si quiere, doctora Yolanda, podemos proceder a las indemnizaciones, y después vamos hacer un conversatorio, para que ustedes entiendan lo que estamos haciendo con las víctimas, entiendan lo que estamos haciendo con los planes de desarrollo, aunque ustedes muchos han participado, para que cuando entiendan lo que estamos haciendo se apropien de este proceso.

Porque, como lo he dicho también, la paz no es mía, la paz ni siquiera es de mí gobierno; la paz es de todos y cada uno de ustedes. Y ustedes tienen que defenderla hacia el futuro. Apropiarse de ella. No dejar que nadie les arrebate ese derecho, que es además un derecho que la propia Constitución lo consagra, pero que lo debe consagrar es el deber que todos tenemos en nuestro interior, en nuestros corazones.

La paz comienza por la construcción de una paz con uno mismo, en nuestros propios corazones, en el alma de todos y cada uno de los colombianos. Y eso es lo que tenemos que alimentar todos los días hacia adelante: no importa quién esté en el gobierno, no importa quién esté dirigiendo los destinos del país, porque el pueblo colombiano es el dueño de este proceso, y el pueblo colombiano va a ser el que lo va a fortalecer todos los días y lo va a sacar adelante, porque eso es lo que merece el pueblo colombiano.

Colombia merece vivir en paz. Muchas gracias.

(Fin)

/Audios/4020_PresidenteFirmaPDETVictimasConflicto_20180801.mp3
/discursos/180801-Palabras-del-Presidente-Juan-Manuel-Santos-durante-la-firma-Plan-de-Accion-de-Transformacion-Regional-y-la-entrega-de-indemnizaciones-a-victimas-del-conflicto-en-Santa-Rosa-del-Sur-Bolivar

Noticias Relacionadas