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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la ceremonia de ascensos de generales y almirantes de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional

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Bogotá , miércoles, 23 de diciembre de 2015
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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la ceremonia de ascensos de generales y almirantes de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional

​Sistema Informativo de Gobierno

​Buenas tardes, en primera instancia quiero felicitar de todo corazón a estos oficiales que hoy fueron ascendidos a estos oficiales que le han servido tanto a nuestra patria.

Les decía a los oficiales comandantes de Fuerza, cuando íbamos a hacer la marcha de inicio de esta ceremonia que esta era la última prueba para ser ascendidos, que es la primera prueba que hicieron cuando ingresaron a sus respectivas escuelas, el orden cerrado, marchar.

Aquí en esta Escuela, general Mejía; allá en Cali, general Bueno; allá en Cartagena, almirante Santamaría; pasaron el examen con creces y cómo me complace haber ascendido a estos dos nuevos generales y el almirante Santamaría el día de hoy.

Seguirán sirviéndole a la patria, sirviéndole a sus respectivas Fuerzas con el mismo carácter, con la misma dedicación con que le han servido a sus Fuerzas y a la Patria durante sus exitosísimas carreras militares.

Quiero también felicitar al general Ramírez, mi secretario para la seguridad presidencial. Agradecerle todos sus servicios durante todos estos años y felicitar de todo corazón a los nuevos brigadieres generales y a los nuevos mayores generales que hoy ascendieron.

Agradecerles a sus familias, sus familias han sido parte fundamental de sus carreras. Veíamos cómo esas familias y sus amigos aplaudían a cada uno de estos oficiales, un aplauso más que merecido llegar a ser general República o almirante de la República es un inmenso honor que ha conllevado también un inmenso sacrificio, una gran dedicación, gran trabajo.

Ustedes a partir de hoy pertenecen a esa elite muy especial de ciudadanos que a través de la historia pueden decir que llegaron a ser generales de la República, almirantes de la República. Mis más sinceras felicitaciones y mis deseos porque sigan cosechando los éxitos que hasta ahora han venido cosechando y que nos hacen merecedores de este ascenso.

La Patria les agradece, todos los colombianos y este servidor como Presidente de la República les agradece especialmente porque sé, conozco, aprecio, admiro a nuestras Fuerzas Armadas, las conozco por dentro y sé que llegar a ser general de la República requiere un inmenso trabajo y un inmenso esfuerzo.

Hace un poco más de cinco años, me reuní con los entonces comandantes de Fuerza, con el comandante general de las Fuerzas Militares, el general Navas con quien recordábamos hace unos días en Argentina, está ahora de embajador, el Director de la Policía era el general Óscar Naranjo, aquí presente.

Y fueron las primeras personas a quienes comuniqué mi intención de buscar la paz en Colombia, de iniciar un proceso con las Farc para buscar darle termino a este conflicto armado que ha desagrado a nuestra Patria por más de 50 años.

Lo hice porque conozco nuestras Fuerzas, porque no compartía lo que se pensaba hasta ese momento, que las Fuerzas Armadas de Colombia estaban en contra de la paz, por eso nunca las tenían en cuenta en ningún proceso. Al final les informaban que el Gobierno había decidido hacer esto o aquello, pero yo sabía que esa óptica era equivocada.

Sabía y sé que quien más añora la paz son nuestros soldados de tierra, mar y aire, nuestros policías porque son ellos los que arriesgan su vida, son ellos los que ponen el pecho, y por eso consideré que desde un principio nuestro Fuerzas Armadas tendrían que estar involucradas en este proceso para darle fin al conflicto.

Y que gracias al trabajo de nuestras Fuerzas, es que podíamos pensar en iniciar ese proceso. Si nuestras Fuerzas, si nuestros soldados, si nuestros policías hubiesen sido ineficaces, no hubiesen sido victoriosos en el campo de batalla, la posibilidad de un proceso de esa naturales simple y llanamente no existiría.

Y le dije al general Navas, a los comandantes de Fuerza, al Director de la Policía al General Naranjo, que en esta ocasión íbamos también a hacer algo muy diferente, que yo no iba a permitir que se repitiera la injusticia de ocasiones interiores donde los soldados y policías acaban en la cárcel y los guerrilleros acaban libres.

Y que yo quería que acompañaran todo el proceso, que yo los iba informando de cada paso, de cada detalles, y que además me comprometía con ellos y luego públicamente me comprometí con las Fuerzas Armadas de Colombia, con nuestros soldados, nuestros policías, que no solo obtendrían los mismos beneficios que obtuviera el enemigo en este proceso de paz sino que no permitiría bajo ninguna circunstancia que el futuro de nuestras Fuerzas fuese discutido con las Farc.

Que no permitiría que nuestra doctrina militar o policial fuese discutida con las Farc. Que la modernización y el futuro de nuestras Fuerzas sería una discusión interna del Estado colombiano, del Presidente, ministro y las Fuerzas Armadas.

Yo hoy con la firma de este documento por parte de nuestro Ministro de Justicia y nuestro Ministro de Defensa, me complace sobre manera, poderle decir a nuestros soldados, a nuestros policías que hemos cumplido con lo prometido desde hace cinco años.

Este documento de gran trascendencia es un documento histórico porque por primera vez se incluye dentro de un proceso de paz, una jurisdicción especial pactada de antemano, no impuesta para resolver el conflicto sino pactada entre las partes. Eso es muy importante por la seguridad jurídica.

Y quiero referirles un artículo que salió hace dos días en El País de España, escrito por uno de los magistrados de la Corte Interamericana de Derechos Humanos quien fue su presidente, Diego García, que dice lo siguiente refiriéndose al acuerdo que se divulgó a principios de esta semana:

El tema dice, García (…), “ha sido abordado creativamente abriendo rutas innovadoras enmarcadas dentro del derecho internacional y sus estándares de la justicia transicional”. Luego dice, “que debe destacar haber puesto por primera vez en la historia, de un proceso de paz a las víctimas como el centro de la solución del conflicto”.

Dice también que “es destacable la incorporación y desarrollo de modelos conceptos generados por el derecho internacional e los últimos años en particular de las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”.

Dice que también “es destacable el diseño de un ambicioso sistema integral de verdad, justicia y reparación, y no repetición. Que destaca como cuarto punto no intercambiar impunidades de una justicia que se basa en la contribución a la verdad y termina el articulo con algo muy importante, dice: de acuerdo a los conceptos internacionalmente vigentes sobre justicia transicional, es válido adaptar el esquema de sanciones y modalidades del cumplimiento de las penas a los requerimientos de la paz y la inserción. Esa sería parte esencial de las medidas integradas de verdad, justicia y reparación, a las que se han referido los jueces de la Corte Interamericana en el voto concurrente en el 2012 citado textualmente como primer párrafo del capítulo de jurisdicción especial para la paz”.

Hago referencia a este artículo, porque la Corte Interamericana es tal vez la más rígida en cuanto a estándares internacionales.

Y qué bueno que uno de sus magistrados, de los más respetados, esté diciendo ya públicamente que lo que hemos hecho cumple con todos esos estándares internacionales, porque eso ratifica algo que hemos venido buscando desde un principio y es la seguridad jurídica de todo lo que aquí se ha acordado.

Y respecto del documento que hoy se firmó: como lo decía, este documento no fue discutido, ni negociado con las Farc.

Así también se lo prometí a los entonces comandantes de Fuerza, a las Fuerzas Armadas en general, y al país.

Los beneficios y el tratamiento para los agentes del Estado, para nuestros soldados y policías, sería una discusión también interna dentro del Gobierno colombiano y dentro de unos principios que se han venido respetando.

Yo quiero aprovechar esta oportunidad para agradecerles de todo corazón, a nombre de todos los colombianos, pero sobre todo a nombre de todos los soldados y policías de la patria, a dos grandes oficiales, que contribuyeron, y de qué forma, a la redacción de este documento.

Que durante tres años, más de tres años, como negociadores plenipotenciarios, han estado permanentemente vigilantes para que esos criterios que establecimos desde un principio se cumplieran.

Para que en ningún momento se pusiera en peligro el futuro de nuestras Fuerzas Armadas, ni nuestro Ejército, ni nuestra Armada, ni nuestra Fuerza Aérea, ni nuestra Policía.

General Mora, General Naranjo, muchas gracias, muchas gracias.

La labor discreta pero determinante de ustedes dos, su paciencia  porque para ser negociador frente a estos individuos se requiere mucha paciencia, pero esa labor discreta, pero determinante y contundente ha sido factor fundamental en el avance que hemos obtenido, y en lo que hoy ya podemos decir que comienza a verse realmente esa luz al final del túnel.

Ustedes dos han sido protagonistas principales y por eso mis agradecimientos eternos.

Este documento tiene unos puntos que yo quisiera resaltar para que nuestras fuerzas, nuestros soldados, nuestros policías, los oficiales entiendan bien el alcance de lo que aquí se está decidiendo.

Los puntos que se mencionaron tienen lo siguiente:

Que partimos de la base, y aquí hay el principio de la diferenciación, partimos de la base de que todo lo que hace nuestra fuerza pública es legítimo.

Porque es nuestra Fuerza Pública la que tiene a su favor la Constitución y las leyes.

Cuántas veces desde este mismo podio no les he dicho a nuestros soldados, a nuestros policías, que deben combatir con la Constitución en una mano y el fusil en la otra, porque eso es lo que les da legitimidad.

Y partimos de esa base, todo lo que hace nuestra fuerza pública es por defender a los colombianos dentro de la Constitución y las leyes, dentro de la legitimidad.

Mientras que los otros, todo lo que hacen, es por fuera de las leyes, por fuera de nuestra Constitución, y ahí hay una diferencia del cielo a la tierra.  

O sea que las acciones todas se presumen legales.

Un segundo punto que quisiera destacar: todas las decisiones de la Jurisdicción Especial de Paz harán tránsito a cosa juzgada.

Esto tiene que ver con lo que les mencionaba ahora del magistrado de la Corte Interamericana.

Lo que se decida en esa Jurisdicción no podrá ser cuestionado o reabierto por ninguna otra instancia.

Y eso nos debe dar una gran tranquilidad, porque el propósito es cerrar definitivamente este conflicto.

Un tercer punto que quisiera destacar: el tratamiento será simétrico en algunos aspectos, diferenciado en otros, pero siempre equitativo, equilibrado y simultáneo.

Eso quiere decir que no van a estar nunca en inferioridad de condiciones, que era otra de las promesas.

Y quiero resaltar también que los magistrados de ese Tribunal no serán escogidos ni uno solo por las Farc.

Se decía que cómo vamos a poner a nuestros soldados y policías a ser juzgados por magistrados escogidos por las Farc.

¿A quién se le puede ocurrir semejante barbaridad? Solamente a los que quieren desinformar.

Y quiero decirles, reiterarles, lo que aquí está establecido: serán magistrados escogidos con toda la objetividad, por instancias que tengan toda la legitimidad.

Y no serán –repito- escogidos por las Farc, como fueron escogidos por ejemplo, los comisionados para esto de la memoria histórica.

Quiero destacar también que este Tribunal absorbe la competencia sobre cualquier otra jurisdicción.

Que el tiempo de duración de las sanciones, que son de naturaleza propia, alternativa y ordinaria, que se impongan a los agentes del Estado, será en todo caso el mismo definido en la Jurisdicción Especial para todos los responsables.

Ahí está el principio de la equidad.

Que la privación efectiva de la libertad se hará en los establecimientos previstos en el régimen penitenciario y carcelario establecido por las propias fuerzas, conforme a un principio que está ahí contenido, del tratamiento diferenciado.

Un aspecto muy importante porque existía mucho temor que un comandante de una unidad, comandante de batallón, comandante de brigada, comandante de división, sería responsable por los hechos de sus subalternos, por el simple hecho de haber sido el comandante en el momento en que produjeron esos hechos.

Pues bien, aquí quedó establecido que no será así.

No habrá esa responsabilidad simplemente porque un superior estaba encargado de esa unidad y alguien de esa unidad cometió un delito.

No se va a culpar al superior.

Sólo serán acusados y juzgados los directamente responsables.

Y algo muy importante: nuestros soldados y nuestros policías que hoy están en la cárcel, que hoy están cumpliendo una pena, podrán someter ante este Tribunal una revisión de su caso.

Y en muchos casos automáticamente saldrán libres por cumplimiento de la pena porque la pena será muy inferior a la que se le impuso si es que el tribunal lo considera culpable y si es inocente con mayor razón.

De manera que aquí estamos cumpliendo con la palabra empeñada.

Creo que es un paso histórico, repito, con esto se cumple con el compromiso de darle los mismos beneficios a nuestra Fuerza Pública que a la contraparte con la cual estamos pactando la paz, pactando el fin del conflicto. Para que el fin del conflicto sea para todos dentro de unos principios de justicia, creo que es lo mínimo que yo podía hacer como Presidente de la República.

Se había dicho al general Navas, lo conoce el general Mora, lo conoce el general Naranjo, si esto no se hacía yo no firmaba la paz.

Finalmente, quiero decirles que tenemos por delante muchos retos todavía. Por un lado terminar este proceso, por otro lado combatir las otras expresiones de violencia a los otros grupos ilegales.

Les he dicho a nuestras Fuerzas: el ELN es objetivo de alto valor, las bacrim son objetivo de alto valor, tenemos que refocalizar toda nuestra energía a los otros focos de violencia porque ya estamos viendo cómo al acércanos a la paz con las Farc, la violencia producida por las Farc se ha venido reduciendo en forma sistemática.

Las cifras en ese sentido son contundentes. Por ejemplo: las acciones ofensivas de las Farc entre el 20 de julio y el 1 de diciembre, se redujeron en un 96 por ciento, creo que podemos decir, sin lugar a equivocarnos, que han cumplido con el cese unilateral del fuego.

Que la muerte de civiles se ha reducido en 92 por ciento, que la muerte de los miembros de nuestra Fuerza Pública se ha reducido un 95 por ciento. Que estamos viendo en muchas zonas que ya no hay combates.

Estamos en casa de nuestro Obispo Castrense hace un par de días, y la señora de uno de nuestros comandantes nos contaba cómo sus amigas, esposas de oficiales que están en las diferentes guarniciones, le decía que esta va a ser la navidad más tranquilas en todo su matrimonio porque sus maridos les decían, la situación es muy diferente a la que teníamos en el pasado.

Estamos viendo que efectivamente nos acercamos a esa paz, y esas esposas y los hijos, van a poder dormir más tranquilas en estas navidades.

Qué bueno, eso es la paz, por eso rechazo en forma categórica cada vez que dicen, no es que las Fuerzas Armadas son las más enemigas de la paz, no señor. Las Fuerzas Armadas son la más amiga de la paz sobre todo en esta ocasión donde la paz es la victoria de nuestros soldados, de nuestros policías de Colombia.

De manera que, qué bueno en esta ceremonia de ascenso de estos nuevos generales, nuevos almirantes, del ascenso de nuestros comandantes de Fuerza, que hayan coincidido con esta firma de este documento histórico.

Seguiremos luchando y buscando esa paz, todavía no hemos llegado al puerto de destino. Y quienes hemos pertenecido a la Armada sabemos que solamente hasta llegar al puerto de destino puede uno cantar victoria así lo vea muy cerca. Solamente hasta que lleguemos y pongamos las anclas y realmente, podemos decir, que ahí estamos y no vamos a dejar de perseverar hasta llegar a ese puerto de destino y llegar a él ha sido difícil, pero hemos mantenido esa enseñanza de todo marino, usen los vientos fuertes a su favor, usen los huracanes a su favor, si ven piratas úselos a su favor y así seguiremos perseverando para buscar la paz de este país.

Muchas gracias

http://es.presidencia.gov.co/Audios/1972_PalabrasCeremoniaAscenso_20151219.mp3
https://www.youtube.com/embed/5nfYJ-0_BX8

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