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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos durante la sanción de la Ley de Zidres

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Orocué, Casanare , viernes, 29 de enero de 2016
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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos durante la sanción de la Ley de Zidres

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La Ley de Zidres ha sido una ley muy polémica, ha sido una ley muy discutida y como todo en la política, también ha sido una Ley muy satanizada.

Por un lado la pintaban como una Ley que favorecía a unos, por otro lado la pintaban como una Ley que favorecía a los otros, una Ley que no era apropiada para el desarrollo colombiano, pero poco a poco en los debates en el Congreso, en todas las discusiones en torno a esta Ley, esos matices políticos, esa desinformación se fue decantando y como suele suceder la verdad comenzó a aflorar y comenzó a darse cuenta el pueblo colombiano, el Congreso, las fuerzas políticas, la necesidad de esta Ley.

Y qué coincidencia tan maravillosa que nos acompañe en la promulgación de esta Ley el señor Director General de la FAO. Esta ha sido una semana donde los astros se han alineado entorno a Colombia.

El lunes de esta misma semana, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la máxima instancia del mundo, no hay una instancia más importante, los 15 países miembros de ese Consejo de Seguridad por unanimidad, y muy pocas veces en los 70 años de existencia de Naciones Unidas, se aprueba en el Consejo de Seguridad una resolución por unanimidad.

Así lo hicieron y además en tiempo récord. Nunca antes se había presentado una resolución tres días antes y el Consejo la aprueba por unanimidad. Y nunca antes había sido una resolución a petición de dos partes en conflicto, siempre había sido para imponer alguna justicia, algún esquema, de Naciones Unidas hacia abajo, no solicitada por las partes en conflicto.

El miércoles 33 países, todos los países que componen la Comunidad de América Latina y los países del Caribe, estaban allá representados todos los jefes de Estado, sin excepción, apoyaron la resolución de Naciones Unidas y el mandato que dio para que esos países colaboraran ya en la etapa final de este proceso de paz, que es la verificación y el monitoreo del cese al fuego bilateral y definitivo del cese de hostilidades y de la dejación de armas.

Algunos no han entendido la trascendencia de este paso que se dio en esta semana, que la máxima instancia del mundo se comprometa y avale la dejación de las armas por parte de las Farc. Muchos decían, no es que las Farc se van a quedar armados, van a esconder sus armas debajo de la cama y las van a usar cuando quieran.

Todo eso quedó desvirtuado de un plumazo por esa resolución.

Aquí es el compromiso ante la máxima instancia mundial, el compromiso de desarmarse y el compromiso de no seguir delinquiendo, porque el cese de hostilidades qué quiere decir, que ya no continuarán ni podrán continuar extorsionando, como lo siguen haciendo todavía hoy. Que no seguirán dedicados al narcotráfico, financiándose del narcotráfico o de la minería ilegal, son todas manifestaciones hostiles contra la sociedad civil y eso por mandato de las Naciones Unidas va a tener que parar el día en que se firme la paz, que espero sea muy pronto.

Eso es un paso muy, muy importante para Colombia y qué bueno que en esa misma semana coincida este evento, este evento que va mucho más allá de la promulgación de una ley. Este evento es en cierta forma la protocolización de lo que será esa paz, porque cuando firmemos el fin del conflicto eso no es la paz, ahí comienza la construcción de la paz.

El fin del conflicto es como su nombre lo indica, el fin del conflicto. Se silencian los fusiles, dejamos de matarnos.

Pero en ese momento es cuando realmente comienza la construcción de la paz, y es ahí donde se va a medir el temple, el carácter del pueblo colombiano. Es ahí donde tenemos todos que unirnos, ponernos objetivos ambiciosos y utilizar esa oportunidad como un punto de inflexión de nuestra historia y de nuestro desarrollo.

Así lo han hecho los países que han logrado salir adelante con éxito, aprovechan las coyunturas, las oportunidades, se unen y trabajan juntos para lograr los objetivos, esto que se nos abre con este proceso de paz es precisamente eso: unas oportunidades jamás vistas, ninguno de los aquí presentes ha vivido un solo día en paz. Este departamento de Casanare, como lo oímos del Gobernador (José Alirio Barrera) como lo oímos de este señor, con semejantes músculos sacó semejante pescado, yo he sido víctima como han sido víctimas muchísimas personas aquí presentes, que han sufrido esta guerra.

Pues bien, se nos abre esa oportunidad para trabajar juntos y realizar el verdadero potencial que tiene este país, porque casi desde que nos independizamos, el Gobernador decía, el país le debe mucho al Casanare porque desde la Guerra de la Independencia Casanare ha aportado con su ‘berraquera’ con su temple a esas buenas causas.

Pues bien, casi desde entonces nosotros hemos vivido de guerra en guerra, de conflicto en conflicto, este último conflicto que lleva más de 50 años ha sido como una especie de freno de mano en este bus que Colombia quiere que avance hacia el progreso y hacia el bienestar de los colombianos.

Ese freno de mano nos ha impedido realizar nuestro verdadero potencial y estamos creciendo al 3 por ciento, sin ese freno de mano creceremos al cinco o al seis con todo lo que eso significa en materia de empleo, en materia de oportunidades, en materia de acceso de los niños al colegio, en materia de salud; por eso se nos abren unas oportunidades enormes.

Pero hay otra oportunidad que hoy se protocoliza, toda esta zona del país, toda esta altillanura que por causa del conflicto no ha tenido la inversión ni el desarrollo que ha debido tener, se nos presenta como la gran oportunidad.

El señor Director de la FAO (José Graziano da Silva) sabe mejor que nadie, la FAO es la Organización de Naciones Unidas que tiene que ver con la producción de alimentos con la agricultura, él sabe perfectamente que el mundo está cada vez más preocupado porque el mundo está creciendo y el mundo necesita alimentarse, y ya hay muchos países, entre ellos la China que está preocupada: de dónde voy a sacar yo los alimentos para alimentar a mi población.

La China produce solamente el 40 por ciento de lo que consume. Y se ve con preocupación un país como Indonesia como la India crecen y demandan más alimentos.

Y se va la FAO por el mundo entero pregunto: de dónde vamos a producir esos alimentos hacia el futuro y hay solamente unos pocos países donde hay un verdadero potencial para aumentar esa producción de alimentos, siete u ocho países, uno de ellos es Colombia y dentro Colombia es toda esta zona, toda la altillanura que la podemos convertir en una despensa para el mundo entero, en una fuente de la prosperidad.

Queremos con este proceso de paz aprovechar y convertir el campo colombiano en una fuente de desarrollo no en una fuente de pobreza y de desigualdad como lo ha sido a través de los últimos años, décadas, y siglos, porque el campo colombiano siempre ha sido descuidado, pero ahora se nos presenta esta oportunidad.

Por eso en los acuerdos con las Farc no hay sino un punto que tiene que ver con la política pública y se llama desarrollo rural integral.

Yo acepté incluir ese punto porque veía claridad cristalina como lo que Colombia necesita también para disminuir sus desigualdades para lucha contra la pobreza, es invertir más en el campo colombiano, ahí está concentrada la pobreza, ahí está concentrada la desigualdad .

Y es la gran oportunidad que se nos presenta, esta Ley que hoy se promulgó nos va a permitir con instrumentos legales atraer inversión, y atraer campesinos para que aprovechen las oportunidades, con todas las facilidades que se les tiene que dar a los campesinos para que puedan vivir dignamente, para que puedan producir.

Esta Ley lo que hace es permitir que en zonas aisladas, en zonas donde es muy costoso comenzar a producir, un campesino no tiene el capital para poner a producir la tierra que tiene problemas de sequía o de productividad o problemas, condiciones muy difíciles de poner a producir, hay que invertirle mucha plata a esa tierra para ponerla realmente a producir.

Zonas con poca población, zonas con altos índices de pobreza, zonas que no tienen infraestructura. Todas esas condiciones deben estar presentes para que el gobierno autorice la creación de estas zonas.

¿Y qué quiere decir, autorizar la creación de estas zonas? Que si son los campesinos los que quieren, a ellos se les titula la tierra y se les da las oportunidades para poner a producir.

Pero también, y ahí se requiere y hay que ser pragmáticos, se requiere una inversión muy alta que el Gobierno muchas veces no tiene.

Entonces hay mucha gente, muchos empresarios, muchos inversionistas que quieren venir a producir y se les va a permitir venir a producir, siempre y cuando se asocien con los campesinos.

Entonces ahí todos ganan, ganan los inversionistas, ganan los campesinos, gana el país, gana el territorio que hasta este momento no produce absolutamente nada, todos ganamos con ese esquema de asociación que esta Ley permite.

Eso no es contra los campesinos, todo lo contrario, es a favor de los campesinos porque de otra forma no tendrían ninguna posibilidad de acceder a esa tierra y de ponerla a producir.

Para no repetir lo que tantas veces ha sucedido que vienen aquí algunos gobernantes y dicen; les reparto tierra a los campesinos, tome estas 10  o estas 100 hectáreas o estas 500 hectáreas, y el campesino viene y dice: y yo qué hago con esto, voy a la Caja Agraria, al Banco Agrario hoy, y dice denme crédito, pero con qué me lo va a respaldar, y no tienen los recursos ni tienen la vivienda ni tienen quien le compre los productos.

Por eso lo que ahora estamos haciendo es una verdadera revolución en el campo para que todo eso esté presente: el proyecto productivo, el crédito, la compra de los productos, la infraestructura, la carretera para que puedan sacar los productos.

Cuántos campesinos no se ven frustrados porque se ponen a producir, y cuando van a sacar el producto no tienen cómo sacarlos al mercado, ese es el tipo de soluciones que con esta Ley se van a poder dar.

Vamos a habilitar cerca de siete millones de hectáreas, no solamente de la altillanura; también en la Guajira, también en La Mojana, también en Urabá. Todo esto sumado es como del tamaño de Irlanda.

José Graziano Dasilva, usted sabe perfectamente lo que eso representa, poner a Irlanda a producir cualquier cosa para el mundo entero y para nosotros mismos.

Aquí hay unas informaciones que son verdaderamente interesantes.

El señor Grobo que nos acompaña hoy es un argentino con corazón de colombiano, es tal vez el productor de soya más importante del mundo entero, podría estar viviendo donde se le de la gana, rascándose la barriga, pero no, está aquí hoy en Orocué con nosotros, porque tiene ese espíritu que tienen personas pero que tanta diferencia hacen, de ayudar.

Y cuando vio el potencial de Colombia se acercó, no en búsqueda de dinero, no en búsqueda de contratos, sino en búsqueda simplemente de que le permitieran usar su experiencia para poner a producir toda esta altillanura.

Ya ha venido trabajando con muchas organizaciones, con el BID, ya ha venido diseñando un esquema, muy interesante, donde nos dicen; miren, si Argentina hoy es una potencia agrícola, Colombia lo puede ser igual o más, porque ustedes tienen ese potencial si hacen las cosas bien.

Veía unas cifras, unas cifras muy, muy impresionantes; soya, en la altillanura colombiana, hoy tenemos sembradas 20 mil hectáreas de soya, el potencial es de un millón.

Maíz, tenemos 24 mil, el potencial es de millón 500 mil.

Arroz, tenemos 12 mil, y el potencial es de 500 mil.

Y podemos producirlo, como Jaime Liévano lo ha ya comprobado, a unos costos y con una productividad similar a los mejores del mundo, o sea ya está comprobado que sí se puede, ya está comprobado que tenemos los diseños, tenemos los instrumentos, y sabemos cómo hacerlo.

Lo que este proceso de paz nos va a permitir es ponerlo en marcha. Ponerlo en marcha para que miles, millones de campesinos y de colombianos puedan realmente vivir dignamente y al mismo tiempo aportarle a la economía del país.

Esta Ley tiene también un significado muy importante que tiene que ver con la filosofía de la reconciliación, en Colombia necesitamos dejar los odios a un lado, la sed de venganza, respetarnos las diferencias.

Ayer me metí, me decían en la boca del lobo, en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional, me decían: ningún funcionario del Gobierno sale vivo de ahí.

Allá me fui a hablar con los estudiantes, a decirles, miren tenemos la oportunidad de que a ustedes los estudiantes no los satanicen, que ustedes también aprenden a respetar las diferencias, posiblemente no estén de acuerdo con mucho de lo que hace el Gobierno, posiblemente tengamos unas tremendas diferencias, pero si nos respetamos podemos trabajar juntos por lo que nos conviene a los dos.

Y si esa actitud prima en Colombia vamos a poder transformar este país para bien por muchas generaciones.

Si los campesinos y grandes agricultores en lugar de verse como enemigos se asocian, y esa ley lo permite, ahí se crea lo que los economistas llaman una sinergia.

¿Qué es una sinergia?

Cuando uno más uno suma más de dos. Aquí se crea una sinergia.

Y vamos a iniciar este gran proceso de transformación con una tierra que comienza aquí, a la derecha, después de río Meta, que es la tierra que pertenecía a Víctor Carranza, 40 mil hectáreas incautadas.

De esas 40 mil, 32 mil son aptas. Y estamos ahí haciendo un esfuerzo para que un número importante de campesinos, son 400, se puedan beneficiar.

Con el esquema de viene la inversión, ellos se vuelven propietarios, y todos juntos aprovechan la tierra que va a producir mucho alimento, y muchos ingresos, y muchas oportunidades.

Aquí hay varias familias, de las beneficiarias aquí.

¿Dónde están? Mírenlas.

Ustedes van a hacer parte de un proyecto como el que ustedes posiblemente conocen, que don Jaime Liévano ha venido adelantando hace muchos años.

Y ustedes van a ser dueños de ese proyecto.

Y ustedes van a tener oportunidades para que sus hijos vivan el día de mañana mejor que ustedes.

Y ustedes van a vivir mucho mejor de lo que vivían antes. Y eso es lo que yo quiero para todo el pueblo colombiano, a través de este tipo de   proyectos.

Aprovechemos aquí al doctor Jaime (Liévano).

Usted por qué no nos dice cómo El Porvenir, y todas las Zidres, El Porvenir es como hemos llamado este proyecto. Le hemos querido dar un nombre de futuro, El Porvenir, porque queremos que ese proyecto y todas las Zidres, repliquen ese caso tan exitoso suyo.

¿Usted qué le aconseja? ¿Qué nos puede decir sobre ese sueño? ¿Es realizable? ¿Y cómo lo podemos hacer mejor todos juntos? Gracias doctor Jaime.

(…)

Muchas gracias doctor Jaime.

Ministro (de Agricultura, Aurelio Iragorri Valencia), usted por qué no nos cuenta ese proyecto de El Porvenir, ¿cuál es el modelo que se va a utilizar?

Y ya aquí tenemos a varios de los beneficiarios, pero que todo el mundo sepa cuándo va a estar eso ya funcionando a plena marcha.

(…)

Muy bien, gracias Ministro.

Y esta Ley, además que han dicho que es una Ley que no favorece a los campesinos, pero por satanizarla, es todo lo contrario.

La Ley dice que el Gobierno Nacional asumirá los costos de la elaboración de todos los proyectos de estas zonas Zidres, por cuenta del Gobierno cuando los campesinos no tengan esa capacidad.

Vamos a apoyarlos con la gestión de créditos, las Zidres van a impulsar proyectos productivos de economía familiar.

Puede haber Zidres de solo campesinos, no requieren inversionistas, sí así lo especifican, si así creen que pueden hacer las cosas.

Además los grandes empresarios tendrán que obligatoriamente, cuando venga un gran empresario, acoger a los campesinos, asociarse con los campesinos.

Además esta Ley no le entrega la propiedad a los grandes empresarios cuando se trata de baldíos, sino les arrienda, o sea que el Estado colombiano mantiene la propiedad, pero a los campesinos sí se les da el título de propiedad.

O sea que es una Ley con un gran sentido social.

Pero lo más importante era lo que les decía de la reconciliación.

El señor Rector de La Salle,  que aquí está, por qué no nos cuenta, en dos minutos, ese experimento que usted ha venido realizando, y cómo usted va a alimentar profesionales agrícolas, todos estos proyectos.

(…)

Muchas gracias Hermano, Carlos Gómez.

Yo tuve oportunidad de ir y ver con mis propios ojos esa labor maravillosa que ustedes hacen y eso es lo que queremos replicar por el país entero. Gracias.

Y Gustavo Grobo, usted, como decía, es un soñador que convierte los sueños en realidad, que ha tenido mucho que ver, una persona muy modesta, muy prudente, pero yo tengo que decirlo, ha tenido mucho que ver en el desarrollo de la agricultura de su país, de Argentina, de Brasil, de Uruguay, que hoy son verdaderas potencias agropecuarias.

Por qué no nos dice cómo nosotros podríamos medio parecernos a esas potencias, que hoy ya son una realidad, y que usted ha dicho que nosotros tenemos todo para poderlo realizar.

(…)

Muchas gracias Gustavo.

Pues miren, o sea, sí se puede.

Tenemos los modelos, tenemos ahora la Ley. Y la paz nos va a permitir dar ese salto. Qué gran oportunidad.

Y otra linda coincidencia: hoy se inician aquí en Orocué las fiestas en honor de la Virgen de La Candelaria.

O sea, la Virgen también nos está acompañando en este proceso.

Y la Virgen entonces le trae, querido Alcalde, unos regalitos: Mil hectáreas que van a beneficiar a tres mil indígenas de cinco resguardos, vamos a financiarles todo el proyecto.

Vamos a hacer 50 adecuaciones de vivienda rural, y con mucho gusto le regalamos la ambulancia, de manera que ahí podemos también para que algo le quede, aparte de todos los proyectos que tenemos, hacia el futuro.

Pero ya para finalizar, y vamos a hacerles una ofrenda a esa Virgen.

El otro día estuve en La Hormiga, Putumayo, una reunión como esta y les dije, miren, vi en la televisión un programa maravilloso donde decían que abrazarse era muy bueno para la salud, desintoxica los odios y los rencores, lo hace a uno dormir mejor y querer más al prójimo.

Gobernador venga, entonces vamos a hacer un ejercicio, todos párense, párense todos y vamos a darnos con la persona que está a su derecha un abrazo por la paz.

De manera que con ese abrazo por la paz seguimos para adelante.

¡Que viva el Casanare! ¡Que viva Orocué! ¡Que viva la paz! ¡Que viva Colombia!

Gracias a todos ustedes, y a poner en marcha esta Ley para el porvenir -como dice el proyecto- de todos nuestros campesinos y campesinas.

Dios los bendiga y muchas gracias.

/Audios/2021_PalabrasSansionLeyZIDRESOrocue_20160129.mp3

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