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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en la instalación del Foro ‘Nuevos Retos de la Política Antidrogas de Colombia’.

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Bogotá , jueves, 28 de enero de 2016
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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en la instalación del Foro ‘Nuevos Retos de la Política Antidrogas de Colombia’.

​Sistema Informativo de Gobierno

Yo tenía una conferencia escrita pero creo que es más interesante, más ameno contarles como una historia, una historia que de una u otra forma involucra exactamente las preguntas que la Fundación Buen Gobierno y todos nos estamos haciendo en este momento.

¿Qué hacer en esta lucha contra las drogas en este momento que estamos viviendo el mundo entero y Colombia?

Voy a remontarme a cómo comenzó, cuál es la historia de cómo comenzó el narcotráfico en Colombia.

Recuerdo muy bien un antiguo rector de la Universidad de los Andes -doctor Mejía usted que viene de allá- él tenía una historia porque él tiene una tierra en Santa Marta y él escuchó que por allá en el año 68, 1968, vino un buque sueco y unos unos marinos americanos, marinos que habían sido soldados en la guerra de Vietnam. Allá en la guerra se habían aficionado a la marihuana, y habían escuchado que en Colombia, en Santa Marta, había una marihuana maravillosa y que cuando atracaron en el puerto de Santa Marta fueron a la plaza y preguntaron: ¿se puede conseguir marihuana? Todo mundo les dijo, sí es muy fácil. Entonces por qué no traen una paca y la trajeron. Preguntaron, que cuánto era, les dijeron 10. Entonces sacaron 10 dólares, les dijeron, no, 10 pesos, y dijeron, no, no puede ser tan barato. Y compraron toda la producción que disponible en ese momento.

Esa fue la primera real transacción en materia de narcotráfico. Ahí comenzó la producción y la exportación de marihuana desde la Costa colombiana.

Luego vino ese espíritu emprendedor de los colombianos, de los antioqueños, que se dieron cuenta que la marihuana tenía un volumen demasiado grande, ya  tenían las rutas, y que había un negocio que era más lucrativo.

Se estaba poniendo de moda el consumo de cocaína en Hollywood, en Nueva York, en Miami, en las élites de Estados Unidos estaban consumiendo cada vez más cocaína, y que esas misma rutas de la marihuana se podían utilizar para la cocaína con una utilidad muchísimo mayor.

Entonces se apoderaron de las rutas de marihuana y el tráfico de cocaína, y al mismo tiempo se importaba la materia prima de Bolivia, de Perú, allá era donde producían esa coca, y comenzaron a fomentar la producción aquí en Colombia.

Ese espíritu emprendedor se aplicó en todo su esplendor al tráfico a nivel mundial y Colombia se convirtió en el primer exportador de cocaína a los mercados mundiales.

Vino entonces ese fenómeno que trae las drogas de corrupción, de penetración de todos los estamentos del Estado, de violencia.

La sociedad colombiana cuando comenzó la exportación de marihuana fue bastante indiferente, le pareció que eso no tenía nada de malo, o no le parecía grave.

Entonces no hubo una respuesta contundente de la sociedad colombiana, más bien una tolerancia, hasta que fue demasiado tarde hasta que ya se dieron cuenta que lo que estaba haciendo el tráfico de drogas en el país era socavando las bases de la sociedad colombiana, de nuestra institucionalidad.

Entonces, ustedes recordaran o muchos de ustedes, que los carteles se volvieron todo poderosos, invencibles.

Me acuerdo muy bien la cantidad de carátulas de las revistas de ese momento más importantes del mundo, diciendo: los carteles de Medellín, de Cali son totalmente invencibles. Colombia arrodillada ante el narcotráfico, toda esa lucha que comenzó para defender la institucionalidad que todavía quedaba, porque realmente llegaron a doblegar buena parte de nuestra institucionalidad.

Y comenzamos esa guerra, nosotros sin ningún límite, en el sentido de que estábamos realmente peleando por nuestra democracia.

Simultáneamente pasaba esto en el mundo, también existía el fenómeno del narcotráfico se declaró en Naciones Unidas la guerra contra las drogas.

En Estados Unidos se declaró la guerra contra las drogas con un enfoque totalmente prohibicionista y se hizo todo el esfuerzo para combatir el narcotráfico en todos los eslabones de la cadena pero especialmente concentrados en no permitir que la droga llegara a los centros de consumo con la teoría de que entre más bajo la cadena se atacara, más efectiva sería esa lucha.

Siguió un tiempo, Colombia comenzó a pelear por su verdadera supervivencia frente a los carteles. Comenzamos a vencer esos carteles, finalmente en esa lucha como lo decía Martín perdimos a nuestros mejores líderes, nuestros mejores hombres en todo sentido, líderes políticos, el padre del senador Luis Carlos Galán, a los mejores policías, policías honestos que realmente se le enfrentaban al narcotráfico, caían uno detrás de otro, los mejores jueces, nuestra  mejor gente.

Mucha sangre, ningún país ha sacrificado tanto por esta lucha contra el narcotráfico como Colombia y en cierta forma fuimos venciendo a esos carteles, ese poder de los carteles, los fuimos debilitando, el cartel de Medellín cayó, finamente cayó Pablo Escobar, el cartel de Cali cayó, finalmente cayó; el cartel del norte del Valle finalmente cayó.

Y esos carteles todo poderosos que hoy vemos, por ejemplo, en México, que estaban presentes en Colombia en cierta forma desaparecieron, desaparecieron los carteles todo poderosos pero no desaparecieron los carteles, ni el crimen organizado, ni la forma como operan las mafias, eso no desapareció hubo más bien una especie de subdivisión, ya no eran tres, cuatro carteles, sino más carteles, más distribuidos.

El relativo éxito colombiano comenzó a generar negocios en otras partes del mundo, en otras partes de la región. El efecto de la bomba llena de agua que uno le pisa a un lado y pues se presenta el agua en el otro lado, pues eso comenzó a suceder en la región.

Lo discutíamos ayer en la Cumbre de la Celac, cómo hoy el narcotráfico está afectando a todos los países de la región, sin excepción todos tienen problemas de narcotráfico.

Los 33 países dijeron, nosotros tenemos problemas. Porque hice la pregunta ¿Quién no tiene este problema? Todos dijeron, todos los tenemos.

Esa lucha contra el narcotráfico la quisimos hacer de manera (…) los países consumidores comenzaron a reconocer que ahí había una gran responsabilidad. Estados Unidos reconoció también que tenía que ayudar en esa lucha, se inició el Plan Colombia hace 15 años.

El Plan Colombia se lanzó como una iniciativa contra el narcotráfico en favor del fortalecimiento de nuestras instituciones que estaban bastante debilitadas producto del narcotráfico.

Nosotros estábamos hace 15 años ad portas de ser considerados un Estado fallido, un Estado fallido porque el Estado realmente no controlaba el territorio, en este momento una tercera parte del país estaba en manos de la guerrilla, otra tercera en manos de los paramilitares y una tercera en manos del Estado y el Estado a la defensiva. La guerrilla y los paramilitares financiándose del narcotráfico.

Esa era la situación cuando comenzó el Plan Colombia, ahí continuamos con la lucha contra los carteles, contra el narcotráfico, la aspersión, vamos a ver cómo podemos disminuir los cultivos de coca, y hemos hecho un esfuerzo enorme.

Uno tiene unas cifras que lo dicen todo, cerca de 2 millones 100 mil hectáreas de cultivos ilícitos hemos asperjado desde el año 94.

Se han incautado casi 2 mil toneladas de cocaína, las cifras son muy dicientes, se han invertido cerca de 1.300 millones de dólares por año.

La lucha contra la producción y el tráfico de drogas, ¿Qué equivale eso? Un poco más del uno por ciento de nuestro PIB nacional todos los años.

El esfuerzo ha sido enorme, el éxito ha sido relativo. Si pudimos desaparecer a los grandes carteles, redijimos el número de hectáreas de coca en más de 100 mil a pesar del aumento de estos últimos dos años la reducción ha sido importante, pero seguimos siendo el primer exportador de cocaína al mundo.

Y el narcotráfico sigue aquí en Colombia, y sigue en la región, y sigue en el mundo porque no es solamente esta región.

Algo parecido quisieron hacer en Afganistán, la guerra de Afganistán, entonces hay que enfocarse en la lucha contra el narcotráfico en Afganistán.

Nosotros mismos los colombianos que acumulamos mucha experiencia les dimos asesoría a los afganos para que lucharan contra el narcotráfico y comenzaran esa lucha allá, allá la perdieron totalmente porque hoy la producción y el tráfico sigue campante.

Y esto además no es nuevo, los ingleses saben perfectamente que esto viene de hace mucho tiempo, lo que fue el tráfico de heroína en la China, todo lo que eso significó, hubo una guerra alrededor de ese tráfico de heroína en la China, cómo comenzó el trafico allá, en fin.

Este es un tema que trasciende con creces a Colombia y al interés colombiano, lo que pasa es que Colombia si ha estado en el corazón de esta lucha contra el narcotráfico en estos últimos 40 años. Y Colombia puede decir, infortunadamente, con dolor pero con orgullo, que hemos sido el país que más sacrificios ha hecho en esta lucha contra el narcotráfico, que más costos ha pagado, de cualquier país del mundo, y por eso Colombia puede hablar con autoridad frente al mundo en este tema.

Y en ese contexto, dentro de esa situación, que nosotros le propusimos al mundo ya hace algunos años que teníamos que revaluar la estrategia a nivel mundial y tiene que ser a nivel mundial porque Colombia sola no puede, ningún solo puede, tiene que ser un enfoque multilateral, un enfoque mundial, un enfoque global para poder ser más efectivos.

Y nos atrevimos a hacer esa sugerencia por experiencia propia porque lo vivimos. Cuando yo llegué al Ministerio de Defensa, me acuerdo que hubo unos cambios y nombramos al general Naranjo, Director de la Policía. Acuérdense que antes del general Naranjo había estado el general José Serrano.

El general Serrano había sido catalogado como el mejor policía del mundo por las policías del mundo entero, por la Interpol, el mejor policía del mundo por su lucha contra el narcotráfico, y luego con el general Naranjo hicimos todos como manda las normas, las costumbres y las políticas, entonces pusimos un tablero de los 10 capos que en ese momento eran los más buscados.

El narcotráfico está en manos de quiénes, entonces comenzamos a identificarlos; uno, dos, tres e identificamos los 10 más importantes.

Nos propusimos perseguirlos con la inteligencia, con los medios que teníamos a nuestra disposición. Aumentamos esos instrumentos, esas herramientas y comenzamos a ponerle equis a cada uno de esos capos, y los 10 o los capturamos o están en una tumba.

Entones pusimos otros 10 y los 10 siguientes también y ahí está la lista de todos los que se capturaron y el negocio seguía. Y mientras tanto en Estados Unidos agarraban mulas por todos lados y agarraban todo tipo de gente y los metían a la cárcel y hoy en día hay en la cárcel de Estados Unidos, creo que, más gente acusada de narcotráfico que la población total carcelaria de Europa y el negocio seguía.

Entonces dije, este esfuerzo algo tenemos que estar haciendo mal, algo tenemos que estar haciendo mal porque yo me siento como en una, y así lo describí, en una bicicleta estática. Y hacemos un esfuerzo, y sudamos y de pronto miro para la derecha, mira uno para la izquierda y está en el mismo sitio, el negocio sigue.

Esto hay que revaluarlo, lo que pasa es que un tema de altísima sensibilidad política. Por eso los exmandatarios son los que salen a decir que hay que revisar el tema de la lucha contra el narcotráfico, pero cuando están en el poder pues es difícil hacerlo porque se le viene a uno el mundo encima, como a mí se me ha venido el mundo encima; cómo se atreve, es que va a legalizar la droga, es que usted va a permitir que mis hijos se vuelvan drogadictos y entonces se polariza la discusión de forma tal que políticamente es una papa caliente.

Entonces era muy difícil convencer a los jefes de Estado, a los gobiernos actuantes que se metieran en la discusión. Y diseñamos una forma de comenzar a discutir y yo tenía la experiencia del proceso de paz en Suráfrica.

El proceso de paz de Suráfrica se hizo usando todo tipo de experimentos, de formas de poder discutir los temas sin que eso se convirtiera en un imposible por razones políticas, que la gente que pensara diferente se pudiera sentar a discutir y allá lo utilizó un canadiense, una metodología que se llama la metodología por escenarios.

Comienza a discutir posibles escenarios, usted no tiene que cambiar su punto de vista, no tiene que cambiar su forma de pensar. Pero comparta su experiencia para ver qué tipo, ponerse de acuerdo por lo menos en los escenarios posibles. Entonces se me ocurrió aplicar eso mismo para la discusión sobre las drogas y poder sentar por lo menos en los países, a discutir eso.

Coincidió que Estados Unidos estaba en manos de un presidente más abierto, que había dicho en su propia campaña presidencial porque lo había vivido en su ciudad, en Chicago, desde esa perspectiva exactamente lo que habíamos vivido nosotros este enfoque, esta forma de combatir el narcotráfico no está funcionando. Entonces le dije al presidente Obama, por qué no comenzamos a discutir una nueva forma de abordar este tema, y él me dijo, listo, me parece bien y me parece que el enfoque que usted está planteando es el correcto.

Entonces convencimos a todos los países de las Américas, a todos, desde Canadá hasta la Patagonia a participar en un ejercicio de ese tipo. Lo importante era que se abriera la discusión y en Panamá se hizo el ejercicio; el señor Kahane lo dirigió y de ahí salieron unas recomendaciones, una serie de planteamientos, una serie de alternativas sobre escenarios posibles si se hace equis o si se hace ye, entonces se inició la discusión.

Y eso fue un paso importantísimo que ya a nivel de gobiernos se comenzara a reconocer, porque antes no se reconocía que la lucha contra las drogas no se había ganado, que la lucha contra las drogas había que replantearla. Ahí también coincidió con una serie de fenómenos locales que también manifestaban exactamente lo mismo. Los referendos en los Estados de Estados Unidos donde comenzaban a legalizar el consumo y la venta de marihuana, eso fue una expresión popular de abajo para arriba diciendo, lo que estamos haciendo no es correcto hagamos algo diferente para ver si podemos quitarle la violencia y las utilidades ilegales a este negocio y poderlas focalizar mejor, poder asignar mejor los recursos.

Como se planteaba aquí es más rentable, es mejor, meter a la cárcel a un drogadicto o más bien darle un tratamiento como si tuviera un problema de salud pública, para la sociedad qué es más rentable y para el objetivo final de luchar contra el narcotráfico qué es más efectivo, si al productor de coca en alguna zona alejada del país o de marihuana, a ese campesino, entonces se le mete a la cárcel, se le castiga o se le da una alternativa mejor o por lo menos igual y no se le deja a merced de la red de narcotráfico o simplemente que se quede buscando con qué darle de comer a sus hijos.

Entonces, ese tipo de preguntas en cada eslabón nos las hemos venido haciendo y nos hemos, cada vez dado más cuenta, que tenemos que revisar el enfoque y la forma de luchar contra el narcotráfico si queremos ser efectivos, si queremos realmente vencer o por lo menos no dejarnos derrotar en esta guerra.

El tema por ejemplo de la sustitución de cultivos, el tema de la aspersión en Colombia que es un tema que ha sido muy discutido, ha habido mucha polémica, que por qué el Gobierno dejó de asperjar, que si realmente el aumento de los cultivos en los últimos dos años o año y medio se debe a eso o no, cuál es la realidad.

La realidad en la aspersión es la siguiente: efectivamente se comenzó a asperjar. ¿Dónde se asperjaba? En las zonas donde se estaba cultivando la coca por supuesto, zonas de conflicto. Hay una coincidencia perfecta si uno hace el mapa de dónde se estaba cultivando la coca y dónde estaba concentrado el conflicto, con la guerrilla coincide perfectamente.

Entonces se asperjaba y se eliminaba una cosecha. Comenzaba a aprender a protegerse de la aspersión. Se inventaron que había que ponerle panela a las plantas para protegerlas de la aspersión y miren las cosas tan curiosas, el precio de la panela y por consiguiente el precio de las mulas, comenzó a fluctuar en función de la aspersión que se hacía en el Putumayo. Aquí en Villeta o donde se produce panela entonces estaban pendientes de qué pasaba con la aspersión en el Putumayo o en el Caquetá. Son las consecuencias colaterales de este tema que es tan complejo y que tiene tantos elementos a considerar.

Luego en la aspersión se comenzaron a dar cuenta que había un movimiento a nivel mundial contra la aspersión, el único país que estaba asperjando, ningún otro, era Colombia, los efectos ambientales. Y eso indujo a la Corte Constitucional a decirle a Colombia, mire, si usted nos advirtió, si usted llega a tener alguna información que le señale que hay un riesgo para la salud pública de la aspersión, si la aspersión produce ese riesgo, usted tiene que parar de asperjar.

Eso me lo dijo tajantemente en un fallo la Corte Constitucional. Simultáneamente también teníamos una demanda del Ecuador por la aspersión que hicimos en la frontera y los supuestos efectos nocivos que tuvo esa aspersión en el lado ecuatoriano. Esa demanda la íbamos a perder, tuvimos que conciliar con el Ecuador porque sabíamos que la demanda llegaba a su última instancia en la Corte Internacional de Justicia y la íbamos a perder, y no solamente nos iban a obligar a pagar la indemnización sino que muy posiblemente nos podían obligar a suspender la aspersión totalmente.

Entonces todos esos elementos combinados, más la falta de efectividad de la aspersión que perdió su fuerza porque aprendieron a protegerse de la aspersión no solamente con la panela sino que, por ejemplo, aprendieron a sembrar las matas de coca entre matas de cultivos lícitos, entonces estaba prohibido fumigar sobre cultivos lícitos y como había cultivos lícitos entonces no se podía fumigar y ahí comenzó a crecer nuevamente la producción.

Y aprendieron que en los parques naturales, los parques que son parte de nuestra riqueza, allá nadie puede asperjar porque está totalmente prohibido, entonces vayámonos a producir coca y el daño que han hecho talando bosques en nuestros parques naturales donde está prohibida la aspersión pues ha sido monumental.

Entonces el aumento de esa producción ha sido producto de ese fenómeno y siempre, siempre donde está presente el conflicto armado.

Por eso en este momento se nos está presentando también una oportunidad de oro a los colombianos y por eso parte del interés mundial en el proceso de paz, tiene que ver con la lucha contra el narcotráfico porque en la negociación con las Farc cuando estábamos en la primera fase, estábamos determinando la agenda que íbamos a discutir para terminar el conflicto que es siempre del 50 por ciento de una negociación de esta naturaleza, yo insistí que tienen que ponerse el punto el narcotráfico porque las Farc han sido una parte muy importante de ese negocio.

No los voy a acusar porque ellos dicen que no son narcotraficantes, insisten en que no pero que sí se lucran del narcotráfico y que se han financiado con el narcotráfico así como el Estado se financia de los impuestos a las industrias, ellos se financian de los impuestos a los narcotraficantes, ese su enfoque. Pues que digan la verdad o sean mentiras, es otra cosa, ese es su enfoque pero la verdad es que ellos han sido gran parte fundamental de todo esto.

Es más, muchos dicen que si no existiese el narcotráfico, la guerrilla había desaparecido hace mucho tiempo, y la verdad es que la capacidad del Estado de realmente ser efectivos en aquellas zonas remotas donde se cultiva la coca, la capacidad del Estado para sustituir esos cultivos ilícitos es limitada por presencia del conflicto armado y en dos aspectos: primero, la parte, digamos, más coercitiva, la mano dura cuando va uno a erradicar a la fuerza.

Y llegan los erradicadores, pueden ser policías, pueden ser soldados o hay erradicadores civiles, ¿con qué se encuentran y cada vez más? Con minas antipersonal, con francotiradores de la guerrilla defendiendo los cultivos, su fuente de financiación. Entonces entre más remota sea esa zona, pues más difícil es erradicar.

Pero por otro lado, cuando uno llega con el garrote y la zanahoria, que ahí es donde también hemos fallado, y es, mire señor campesino deje de erradicar y yo le doy la posibilidad de un ingreso adicional o de un ingreso alternativo. Muchos de ellos dicen, sí, pero la capacidad para cumplirles por estar en esas zonas remotas con presencia del conflicto armado para el Estado se hace muy difícil.

¿Cómo sacan los productos? No hay presencia del Estado en materia de carreteras, de infraestructura, entonces también ofrecerles esa zanahoria se vuelve muy difícil. Por eso al haber incluido en el punto en la agenda y eso algo que ya está firmado y ya está acordado, las Farc cuando firmemos van a comenzar a ayudar al Estado en lugar de combatirlo en la sustitución de cultivos ilícitos por cultivos lícitos y en la eliminación de los corredores y del narcotráfico propiamente dicho.

Imagínense lo que eso significa, el mayor obstáculo para el Estado colombiano en estos últimos 30 años para ser efectivos en la sustitución de cultivos ilícitos, ha sido la guerrilla.

Que la guerrilla a partir del momento en que uno firme se vuelve es aliada, es un cambio de paradigma, un cambio de 180 grados que nos abre a los colombianos una inmensa oportunidad de ser efectivos en ese frente.

Yo soy muy optimista que este proceso de paz va a tener un efecto muy positivo en frente del narcotráfico y por consiguiente, en el bienestar seguridad de todos los colombianos porque es que el narcotráfico alimenta todas las fuentes de violencia en este país.

El microtráfico que hoy es el dolor de cabeza de todos los alcaldes, de todos los países, porque lo hablábamos ayer en Quito con los países latinoamericanos y del Caribe, el microtráfico y lo que ustedes ven en los parques que le están vendiendo a los niños, eso es lo que produce este negocio; una inseguridad terrible para todo el mundo y que el primer productor de cocaína pueda por fin ser más efectivo en su lucha por sustituir la fuente de este narcotráfico o por lo menos reducirla sustancialmente, es un paso muy importante.

Por eso, y yo me sorprendí, lo he dicho muchas veces, que cuando terminamos ese punto en La Habana y lo hicimos público, aquí en Colombia no tuvo mucha repercusión, la gente como que no creía, no ha creído mucho que las Farc realmente estuvieran interesadas en un proceso de paz, entonces en ese momento no hubo mucha repercusión aquí pero internacionalmente, se dieron cuenta inmediatamente de lo que eso significaba para la lucha contra las drogas a nivel mundial, no solamente para Colombia.

Entonces ahí tenemos esa perspectiva a corto plazo en donde tenemos que tener una política efectiva, integral, tiene que estar todo incluido porque si no volvemos en cierta forma a fracasar.

Aquí veo al doctor Eduardo Díaz, que me lo sonsaque de la Fundación Alpina, tiene mucha experiencia y ya lleva varios meses dedicado exclusivamente a diseñar este nuevo enfoque mucho más integral que tiene en cuenta todos los elementos que es el que estamos comenzando a aplicar y donde estamos seguros que es mucho más efectivo que el enfoque viejo de la aspersión: simplemente de ir a erradicar, porque esos campesinos si los sacaba uno de donde estaban,  inmediatamente se iban a otro sitio y volvían a sembrar coca porque están controlados por unas redes, por unas mafias, controlados también por la guerrilla para hacer eso. Entonces o los elimina uno a todos que eso es un imposible o les da una alternativa y ese enfoque es el que queremos poner en marcha pero realmente darles una alternativa.

Y ahora vamos a tener la oportunidad de ser efectivos porque ya no vamos a tener obstáculo que es el conflicto armado sino vamos a tener la colaboración de la guerrilla en ese frente, y eso es realmente un cambio de paradigma.

Mientras tanto el mundo entero sigue sufriendo el fenómeno, sigue discutiendo y lo que nosotros hemos propuesto es, tomemos la iniciativa de hacer el ejercicio de un enfoque diferente con un énfasis en salud pública para los consumidores, para los drogadictos. Mucha gente, pero cómo, es que usted va a promover el consumo de drogas en los niños, que esa es la forma como atacan este tipo de enfoques y digo no, eso no es así, nadie está promoviendo el consumo de droga en los niños, ni más faltaba, todo lo contrario. Esto nos puede dar muchos más recursos para ser política preventiva.

Si hay algo más eficaz que está comprobado en cualquier política pública pero sobre todo en políticas de salud pública, son las políticas preventivas, de que los niños no caigan en el vicio, en el consumo de drogas.

Y la pregunta más demoledora que uno le puede hacer a cualquier persona en cuanto comienza uno a discutir es, a su hijo alguien lo invito a que se fumar una mariguana o que metiera cocaína, y entonces estaba en una fiesta y salió de esa fiesta y lo agarró la Policía.

A usted qué le parece mejor ¿Que a su hijo lo metan 5 años a la cárcel o lo lleven a un sitio donde le enseñen si es adicto a controlar la adicción y si no es adicto a que eso no es el camino más correcto? El 99 por ciento de las mamás con las cuales yo he hablado, cuando uno les hace esa pregunta, me dicen, no, yo prefiero que lo lleven a que le enseñen que eso no es correcto o que si es adicto, que lo traten de desintoxicar, que le den tratamiento de salud pública.

Pero políticamente, la forma como se presenta es: Presidente Santos lo que está es motivando el consumo de drogas en los niños porque está motivando o porque está diciendo que hay que darle un enfoque de salud pública y no un enfoque totalmente punitivo.

Ese es el tipo de preguntas que tenemos que hacernos todos y en toda la cadena porque también esto quiero ser muy claro.

La política, el arte de desinformar y decir mentiras es infortunadamente  la regla y no la excepción. Entonces no es que yo quiero ser laxo con el  narcotráfico, no, todo lo contrario, y perdónenme la falta de modestia, si ha habido una persona que hay sido mano dura contra la guerrilla y el narcotráfico es este servidor, y ahí están todas las estadísticas.

Ahí están todos los capos que están en la cárcel y todo lo que hemos hecho, pero precisamente por eso es que me he dado cuenta que un enfoque diferente es más efectivo, pero contra las mafias hay que redoblar los esfuerzos, contra los laboratorios que procesan la base de coca y la convierten en cocaína hay que ser más efectivos, porque el negocio a pesar de que vamos a poder ser un cambio de paradigma va a seguir, porque mientras en Londres, en Nueva York, en Miami sigan  consumiendo cocaína, pues habrá alguien que les suministre la cocaína porque seguirá siendo un gran negocio, entonces no es que estemos bajando la guardia contra el narcotráfico, todo lo contrario.

Repito, tenemos que redoblar los esfuerzos contra las mafias, contra el crimen organizado, pero sí debemos buscar la forma de quitarle esos recursos inmensos que van a financiar estas mafias y que generan tanta violencia, tanta corrupción y que si esos recursos en lugar de estar en manos de las mafias pueden estar en manos del Estado como está sucediendo en varios Estados en Estados Unidos, de pronto este es un camino mucho más efectivo y ese el tipo de discusiones que el mundo entero tiene que comenzar y afortunadamente, promovidos por muchos países entre ellos Colombia.

Naciones Unidas va a celebrar una Asamblea General Especial para discutir este tema en el mes de abril de este año, y lo que ayer discutíamos con todos los países latinoamericanos es: , posiblemente allá no va a resultar la solución mágica porque no existe solución mágica, pero por lo menos que el mundo entero reconozca que la lucha contra las drogas, la guerra contra las drogas, porque así se llamó, the war on drugs, que se decretó hace 40 años, no se ha ganado y si no se ha ganado después de 40 años es porque algo estamos haciendo mal.

En Colombia tenemos bastante bien diagnosticado dónde hemos fracaso y dónde no. Hemos aprendido a penetrar los grandes carteles, hemos aprendido a desarticular esos grandes carteles, sin embargo, la consecuencia es que ya no son grandes carteles sino una cantidad de cartelitos.

Hay más de 2.500 organizaciones minúsculas de crimen organizado esparcidas por todo el territorio hoy en día. Ese va a ser, con el señor Ministro de Defensa aquí presente, el próximo objetivo de alto valor, desarticular y darle y presionar con todo esos centros de crimen organizado que además llegan y no solamente es el narcotráfico sino es en la extorsión, son las mafias, pero en lugar de grandes mafias son unas mafiecitas que hace el mismo daño y van evolucionando y eso es lo que el mundo entero también está viviendo, lo discutíamos ayer en los países del Caribe, en los países centroamericanos, en México, en Brasil, en Argentina, todo eso que nos está pasando a nosotros les está pasando a ellos y si uno va a otras partes del mundo, como los señores aquí del London School of Economics deben conocer también.

Por eso el mundo tiene que revaluar esa estrategia y Colombia estará lista a contribuir y Colombia tiene la autoridad moral para exigir esa discusión porque hemos pagado un precio demasiado alto, y lo seguiremos pagando porque se trata de nuestra propia supervivencia.

Nosotros no podemos bajar la guardia contra el narcotráfico, pero sí podemos fomentar las discusiones que nos den alternativas diferentes, yo creo que es el momento, creo que el mundo lo ha entendido. Ya en  Europa hay muchos países, muchos jefes de Estado que están dispuestos a participar activamente en esta discusión, y eso me parece que es un paso, es un gran paso, antes era tabú, nadie se atrevía tocar el tema, hoy ya el tema está sobre la mesa y foros como estos son los que tenemos que hacer con todo el mundo para ir encontrando las soluciones, no solamente aquí en Bogotá, no solamente aquí en Colombia, en Londres, en Nueva York, en Paris, en Tokio, en todas partes del mundo, porque el narcotráfico es un problema mundial, no es un problema colombiano.

Que nos haya afectado a nosotros más que a otros países, sí, pero por eso mismo es que estamos haciendo un llamado al mundo para que discutamos este tema con franqueza, porque no podemos seguir en esas contradicciones que hemos mencionado, de irle a decir a un campesino en el Cauca, usted se puede ir a la cárcel por sembrar marihuana y el campesino le dice a uno, pero por qué no le dice lo mismo al consumidor de marihuana que es legal en el estado de Colorado.

Muchas gracias.

http://es.presidencia.gov.co/Audios/2018_PalabrasForoPoliticaAntidrogas_20160128.mp3

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