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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el foro del Consejo Mundial de Iglesias

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Noticias
Cartagena , miércoles, 28 de febrero de 2018
Sistema Informativo del Gobierno - SIG

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el foro del Consejo Mundial de Iglesias

Muy buenos días a todos.

Primero que todos bienvenidos a Colombia, bienvenidos a Cartagena que bueno que estén hoy reunidos en esta ciudad que espero los esté tratando bien.

Estamos en época electoral, ustedes han visto por todo lado las campañas de los candidatos a la Presidencia, los candidatos al Congreso.

Yo he dicho que el proceso de formar un programa de gobierno podía ser mucho más sencillo. A mí me correspondió como a todo candidato a la Presidencia tener un programa, registrarlo y decir que va a hacer uno con cada uno de los problemas que tiene el país.

Hace rato vengo diciendo que simplemente con tener la Constitución colombiana en la mano, que es una Constitución muy garantista, exige la garantía y la protección de los derechos de todos los ciudadanos, que ese es un programa suficiente, mucho más sencillo, es un norte que todo gobernante debe tener y debe seguir cuando se trata de aplicar y ejecutar las políticas públicas.

Pero hay una Constitución mucho más poderosa, mucho más rica y mucho más inspiradora, la Biblia, lo que dice la Biblia si cualquier gobernante se guía por ella hará un buen gobierno, le entregará a su sucesor un mejor país.

Y ese ha sido también en mi caso una fuente de permanente inspiración.

Si ustedes ven la propaganda de gobierno de ahora y de hace ya algún tiempo, que en la propaganda del gobierno lo que yo quiero entregarle a mi sucesor y por lo que he venido trabajando, es un país en paz, un país con más equidad y un país mejor educado. Esos han sido los pilares que han inspirado la obra de mi gobierno.

Y si uno se refiere a lo que dice la Biblia encuentra perfectamente que esos tres pilares son fundamentales, que ahí están, todo lo que debe hacer un gobernante para poder entregar un país mejor.

Comencemos por la justicia social y la educación que son condiciones necesarias para buscar y mantener la paz.

La educación es tal vez el vehículo de movilidad social más efectivo que uno puede tener en cualquier sociedad. “Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” Proverbios 22:6.

Nosotros pusimos la educación como máxima prioridad, ¿cómo se expresa la prioridad de cualquier gobierno? En el presupuesto. Llevamos 4 años con el presupuesto de educación en el primer lugar por encima de defensa y seguridad, y la brecha seguirá ampliando año tras año.

En la educación hemos hecho un gran esfuerzo para aplicar una máxima que defendía mucho nuestro querido Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, decía: “la educación debe comenzar en vientre de la mujer y debe terminar en la tumba”

Por eso nosotros nos propusimos mejorar la educación en todas las etapas, la primera infancia que es donde comienza los problemas, los niños maltratados, mal alimentados, desnutridos, llegan al colegio y ahí comienzan las desigualdades entre los niños que han sido mejor tratados.

Por eso nos pusimos la tarea de aplicar una política de primera infancia, que los economistas dicen que es la inversión social más rentable de todas, y ese programa ha sido muy exitoso, se llama de Cero a Siempre, le da un tratamiento integral a los niños desde el momento que nacen hasta el momento en que llegan al colegio, sobre todo los que no tienen oportunidades de tener un buen trato.

Luego estaba el problema del costo de la educación, los más pobres no podían pagar la educación y por eso al comienzo de mi gobierno decretamos la gratuidad total en los colegios públicos del grado 0 al grado 11.

Y muchas mamás me decían, gracias Presidente, eso es un gran paso pero no tengo plata para los textos escolares que son muy caros. Llevamos 38 millones de pesos en textos escolares que hemos regalado a los más vulnerables, a los más pobres.

Y luego, salen del colegio, la educación superior, el acceso a la educación superior, que es otro de los eslabones que es verdaderamente desafiante. Ahí también hemos hecho un gran esfuerzo.

Recibimos el acceso a la educación superior en el 37 por ciento. Ya va en el 52.5 y espero en 6 meses entregarla en el 57 por ciento. Para darle cada vez más oportunidades y darle una buena educación a todo el mundo, sobre todo a los más pobres.

Inclusive pusimos en marcha un programa que ha llamado la atención mundial. A los estratos más bajos se les hacen las pruebas de calidad de la educación, cómo salen de bachilleres. Y a los más talentosos les entregamos becas totales y completas para que vayan a estudiar a las mejores universidades.

Hoy, para dar un ejemplo, la Universidad de Los Andes, que es considerada la mejor universidad privada, donde iba solamente la élite, el 40 por ciento de los matriculados pertenecen al estrato 1 y 2. Eso ha generado una revolución en materia de calidad de la educación porque la eleva inmediatamente, hay más competencia pero sobre todo de acceso.

Todo el mundo, igualdad de oportunidades, para que la gente tenga el vehículo y la forma de tener una vida mejor.

La equidad, la justicia social. La educación es una forma de buscar más equidad. Si todo el mundo tiene acceso a una buena educación, el punto de partida será igual, es un paso fundamental.

Pero no es suficiente. Por eso también nos propusimos focalizar y priorizar las políticas que fueran dirigidas a los más pobres y a los más vulnerables, lo dice la Biblia por todos lados.

“Levanta la voz: defiende la causa del pobre y del menesteroso.”

Proverbios 31:9

“Aprendan a hacer el bien, esfuércense en hacer lo que es justo, ayuden al oprimido.”

Isaías 1:17

“El que se apiada del pobre presta al Señor, y Él lo recompensará por su buena obra.”

Ustedes saben mejor que yo que la Biblia está llena de referencias.

Aquí hay que ayudar a los más débiles y a los más oprimidos.

Pues bien, eso fue lo que hicimos nosotros desde el primer día del gobierno.

Cambiamos la forma de medir la pobreza. Nos inspiramos en el Premio Nobel de Economía, Amartya Sen, de la India. Él decía, fue profesor mío hace muchos años: esa forma tan material de medir la pobreza simplemente por ingresos, no era la forma apropiada.

Que había una forma más humana y más efectiva de medir y luchar contra la pobreza. Lo llamó la ‘pobreza multidimensional’, que no mide la pobreza por ingresos, sino mide la pobreza por qué tiene una persona o una familia en su vida. ¿Tiene acceso a la salud? ¿Tiene acceso a la educación? ¿Tiene una vivienda? ¿Qué es lo que tiene?

Y si uno mide esas necesidades básicas así podrá medir mejor y combatir mejor la pobreza.

Y eso lo pusimos en marcha. Fuimos con México los países pioneros hace 7 años.

Pues bien, hoy en América Latina, nos da mucho orgullo decirlo, somos el país que más ha logrado bajar la pobreza. Hemos reducido la pobreza extrema en sólo 7 años a la mitad y hemos sido el país que más ha logrado cerrar las brechas de las desigualdades, porque América Latina es un país con unas desigualdades vergonzosas.

Esa política la hemos seguido al pie de la letra. Y creo que los resultados están a la vista.

La salud, que es otro de los servicios fundamentales que debe dar el Estado, sobre todo los más pobres, porque los más ricos tienen en alguna forma acceso a los servicios de salud.

Cuando yo llegue al gobierno el 25 por ciento de los colombianos no tenían derecho a enfermarse, porque se morían, no los atendían.

Aquí había una expresión, se llamaba el ‘carrusel de la muerte’. Llegaban los más pobres con una enfermedad a un hospital, les preguntaban si tenían acceso al sistema de salud, decía que no. Entonces lo mandaban a otro hospital. “De pronto en este otro hospital lo atienden”.

Lo llevan a ese otro hospital y le pasaba lo mismo. “Ah cuénteme usted cómo se llama, está en la lista, no está en el servicio de salud”. “Váyase para esa otra clínica que de pronto allá lo atienden”. Se morían. Por eso le decían el ‘carrusel de la muerte’.

Pues nosotros decidimos abolir eso. Convertimos la salud, primer país, que convirtió la salud en un derecho fundamental, lo elevamos en la Constitución a derecho fundamental.

Ningún hospital puede rechazar a ningún colombiano que vaya enfermo a que lo traten.

Y no solo eso sino que cuando llegamos aquí había pacientes de primera clase y pacientes de segunda clase. Los más pobres solamente le atendían ciertas enfermedades y a los más pudientes les atendía el sistema muchas más enfermedades.

Nosotros dijimos: no señores, aquí es oportunidades para todos. Y no es que bajáramos los de primera clase a segunda clase. No, elevamos a los de segunda clase a la primera clase.

Los mismos tratamientos de los que pagan al sistema de salud van a ser recibidos por quienes el gobierno subsidia. Porque aquí el sistema es que los más pudientes pagan el sistema, los más necesitados el gobierno los subsidia.

Pero hoy la cobertura es total y con igualdad de tratamientos.

Eso decía yo al principio es una condición necesaria para mantener la paz, para mantener el progreso de un país.

Pero a la inversa la condición más necesaria para poder lograr políticas de justicia social, la condición más necesaria para tener un buen sistema de educación, la condición más necesaria para lograr el progreso de cualquier nación, de cualquier país es la paz, sin paz nada de lo que pueda hacer un gobernante será factible en el largo plazo.

Eso era lo que nos sucedía aquí en Colombia, la guerra armada, el conflicto armado es como un freno de mano, un país con semejante potencial con semejante riqueza pero con tantos problemas ocasionados por el conflicto armado.

Y por eso me propuse buscar la paz, buscar la paz de una manera efectiva y también inspirado en lo que dice la Biblia, en lo que dice nuestra propia Constitución, nuestra propia Constitución dice que la paz es un deber y un derecho de obligatorio cumplimiento.

Pero a Biblia va mucho más allá, y nos dice, ustedes saben perfectamente, “en los que fraguan el mal habita el engaño, pero hay gozo para los que promueven la paz”, “Bienaventurados los que trabajan por la paz porque ellos serán llamados hijos de Dios”, La paz debe ser el fin, el objetivo más importante, y es el más noble que busca un gobernante en cualquier país del mundo.

Ese norte, esa estrella debe ser siempre la fuente de inspiración. Así fue como comenzamos el Proceso de Paz hace 8 años, hace 5 años nadie en Colombia se imaginaba que nosotros íbamos a poder firmar un proceso de Paz con las Farc, que las Farc iba a entregar sus armas, hasta la última arma y que iban a estar haciendo política.

Hoy las Farc están por el país entero tratando de ganar adeptos; sin armas sin violencia.

A la gente se le olvida pero hace 5 años ningún colombiano creía que eso fuese posible, me advirtieron va a ser difícil porque a usted lo eligieron, a mí me eligieron, en la primera elección, con el mayor número de votos que ha tenido cualquier colombiano en la historia de Colombia por haber sido exitosos en la guerra como Ministro de Defensa.

Cómo así que a usted lo eligieron por ser exitoso en la guerra pero ahora usted quiere paz, sí, no es una contradicción, no, porque muchas veces, infortunadamente, hay que hacer la guerra para lograr la paz y eso nos tocó.

Las condiciones necesarias para lograr la paz, ¿qué salva más vidas en el largo plazo? Esa es una pregunta muy importante en las decisiones que uno tiene que tomar en procesos tan complejos como cualquier Proceso de Paz.

Y cuando me senté con nuestros enemigos, con nuestros adversarios a buscar la paz mucha gente dijo: traición, eso es una traición, usted está traicionando el voto popular porque nosotros no lo elegimos para eso. Y yo les he respondido: no señores, es que ningún soldado ni siquiera va a pelear por pelear, va a pelear por una causa y no hay causa más noble que la paz.

Y fue un proceso muy difícil porque para mucha gente era muy difícil entender cómo es que uno se sienta con unas personas que cometieron semejantes atrocidades, es que de eso se trata la paz, uno no hace la paz con los amigos, uno hace la paz con los enemigos.

Y así o hicimos, y fue un acuerdo equilibrado, un acuerdo donde no se sacrificó nada de lo fundamental de nuestra Constitución, de nuestro modelo de desarrollo, un acuerdo justo, digno para ambas partes, donde se introdujo un concepto diferente de justicia, una justicia mucho más parecida a la justicia que esta consignada en la Biblia, una justicia restaurativa, reparativa, que le da la oportunidad de arrepentirse de lo que hizo de pagar por sus pecados y de seguir su vida.

Para mucha gente eso es difícil de entender pero es la única forma efectiva de poder lograr una transición de un conflicto que duró más 50 años, 54 para ser exactos.

Para eso se creó la justicia transicional, inclusive hay un tratado, el Tratado de Roma que se creó para facilitar la transición de conflictos armados a la paz y nosotros aplicamos somos el primer país en el mundo en haber acogido el tratado de Roma y aplicado una justicia transicional.

Es difícil para mucha gente entender eso y por eso el Acuerdo de Paz aquí en Colombia es mucho menos popular de lo que es afuera y eso me recuerda Reverendo Chikane a Nelson Mandela que fue inspirador, yo lo conocí en varias oportunidades una de ellas me recomendó a un señor que le sirvió a él muchísimo Adam Kahane para hacer unos ejercicios de escenarios, posibles escenarios y buscar el acercamiento de las partes para que por los menos comenzaran a dialogar.

Pero hago referencia a Mandela por lo siguiente: hace unos pocos días, el presidente Clinton de los Estados unidos me mandó unos discursos que él había pronunciado el año pasado, entre esos discursos hay una anécdota que cuenta Clinton en su libro, en su discurso, dice y él me decía lo mismo le está pasando a usted, me puso el presidente Clinton a oír al margen decía: un día me llamó Nelson Mándela y me dijo: presidente Clinton me están criticando demasiado aquí me están atacando sin misericordia.

Y Clinton le preguntó, ¿quiénes?, ¿los africanos?, no, no mi propia gente le dijo Mandela a Clinton. Le dijo tranquilo que eso le va a pasar a cualquier hacedor de paz y eso me lleva a la parábola del hijo prodigo es un poco lo que ha pasado, ustedes conocen la parábola el hijo prodigo que regresa a casa y quién se pone celoso, los hermanos mayores por qué a este que cometió, los pecados que cometió se fue, ahora lo reciben con tanta generosidad.

Ahí está escrito en la biblia ese fenómeno humano que sucede y ha sucedido en todo proceso de paz, sucedió en Irlanda del Norte, no sé cuántos de ustedes habrán visto la película que se llama La Travesía, al final los dos negociadores se dan la mano y uno le dice al otro, usted se da cuenta que vamos hacer héroes internacionales pero nuestros respectivos seguidores nos van a calificar de traidores y nos van a condenar, Ian Paisley le dijo a McGuinness yo sé eso, y le dio la mano y firmaron la paz.

Y los mismo le sucedió a Rabin cuando estaba negociando con Arafat el mismo fenómeno, de manera que lo que estamos viviendo en Colombia es un fenómeno normal, eso paso, hoy nadie en Sudáfrica y mucho menos sus seguidores, usted Reverendo lo puede testificar, cuestiona lo que hizo Mandela en su momento sí lo cuestionaban, usted lo debió vivir.

De manera que hacer la paz es difícil pero hay que perseverar, hay que continuar porque también lo hemos dicho una cosa es silenciar lo fusiles, firmar los acuerdos, otra cosas es la construcción misma de la paz.

Y ahí es donde la iglesias pueden jugar un papel fundamental, ustedes pueden jugar un papel fundamental y lo he dicho en repetidas ocasiones, es más fácil o menos difícil llegar a unos acuerdos que de por sí fue bien difícil que la construcción misma de la paz.

Construir la paz requiere cambiar prejuicios, requiere aprender a perdonar, requiere cambiar las actitudes frente a muchas cosas de la vida sobretodo de un conflicto que ha durado tres generaciones y que eso no se hace de la noche a mañana.

Que eso es como la construcción de una catedral, esas grandes catedrales del medioevo ladrillo por ladrillo, paso a paso y que la paz debe comenzar por nosotros mismos en nuestros corazones, en los corazones de nuestros hijos, de los hijos de los paramilitares y de la guerrilla que se mataban entre ellos, los hijos de los soldados, en nuestras escuelas.

Por eso estamos introduciendo una catedra de la paz porque sanar las heridas toma tiempo.

Estamos en ese proceso, usted me decía que, se aquejaban algunos que íbamos muy lentos que el Gobierno no estaba cumpliendo, el Gobierno está cumpliendo en la medida que puede cumplir.

Tenemos una organización que escogimos con las Farc como neutra, que le hace veeduría a los procesos de paz, se llama el Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame en los Estados Unidos, y que tiene un inventario de los procesos de paz en el mundo. Dice que el proceso de paz en Colombia es el más completo, el más ambicioso y el que más rápido se ha venido implementando.

En menos de un año se entregaron las armas, y que el número de armas por guerrillero ha sido el más alto de la historia. Que ya están, la guerrilla, constituidos en partido político y ya están haciendo política.

Que ya está formada la Justicia Transicional que va a comenzar a operar, creo el 15 de marzo comienza su actividad.

Lo que pasa es comprensible, yo lo entiendo, que muchas de esas zonas o muchas las personas dicen: es que a mí me dijeron que el país iba a cambiar ya.

Resulta que llevar el desarrollo, la presencia del Estado a esas zonas de conflicto que durante 50 años estuvieron abandonadas, toma tiempo. Construir una carretera toma tiempo, construir un colegio toma tiempo, construir un hospital toma tiempo.

Yo entiendo el afán de la gente de decir: ¿dónde está el cambio? El cambio viene, ya está llegando; lástima que ustedes no hayan podido ir a esas poblaciones que fueron tan azotadas por la violencia y ver la felicidad de esa gente, que han revivido, que han vuelto a nacer.

Poblaciones enteras que dicen: nos sentimos ya libres por primera vez. Y saben que el progreso les va a llegar pero que se demora. Y estamos haciendo un gran esfuerzo para implementar en la medida de lo posible, por supuesto, con muchísimas dificultades, la paz tiene sus enemigos, hay gente que está interesada en que la guerra continúe, hay gente que se lucra de la guerra, que se lucra de la muerte. Pero nosotros tenemos que perseverar.

Y la ayuda de la iglesia en este momento es fundamental, es muy muy importante, Monseñor Ochoa, usted lo sabe mejor que nadie, yo se lo agradezco enormemente. Usted mencionaba a las víctimas. Efectivamente las víctimas en todos los conflictos armados nadie les habían parado bolas. Ningún conflicto armado se solucionó teniendo en cuenta las víctimas. Colombia fue el primero.

Puso a las víctimas, sus derechos, sus derechos a la verdad, a la justicia, a la reparación, a la no repetición, lo puso en el centro de la solución del conflicto, por primera vez.

Y aquí vino el Secretario General de Naciones Unidas a la promulgación de una ley de víctimas y restitución de tierras a decir: esto es un ejemplo para mundo. Y desde entonces hemos reparado 700 mil víctimas. Ningún país ha reparado ni siquiera el 20 por ciento de lo que nosotros ya hemos reparado; pero nos falta mucho camino por recorrer porque tenemos más de 8 millones de víctimas por reparar.

Tenemos que seguir, y posiblemente eso tomará hasta la próxima generación, pero hay que perseverar.

Y en esa constricción de esa paz la parte espiritual, la parte pedagógica, la parte de cambiar las mentes y los corazones, quien mejor lo puede hacer son las iglesias.

En eso me pareció tan oportuno la presencia de ustedes aquí porque estamos precisamente en el momento donde más necesitamos la ayuda de ustedes. Todos los que creen en Dios, entiendan que la vida es lo más importante. Y tenemos dilemas y tenemos problemas muy complejos.

Me decía, usted doctora Phiri, escuchaba: rápidamente hay que sentarse a negociar la paz con el Eln. Nadie más interesado en eso que yo; es más he sido muy criticado por haberme sentado con el Eln a negociar, y hemos venido negociando pero tenemos una contraparte, se lo hemos dicho en repetidas ocasiones, les falta total coherencia para poder tener credibilidad en cualquier diálogo hacia el futuro.

Nos sentamos con ellos y el 9 de enero de este año dijimos: vamos hacer un receso; ellos no quisieron aceptar, que prolongar el cese al fuego. Nos íbamos a sentar a renegociar un nuevo cese al fuego, y no a los dos días, sino a las dos horas comenzaron o través con sus ataques terroristas.

Nos íbamos a volver a sentar e hicieron un ataque terroristas en Barranquilla, murieron muchos policías.

Y hace dos días hacen un pronunciamiento que yo recibí públicamente con mucho agrado: vamos a decretar un cese al fuego bilateral por las elecciones a partir del 9 de marzo hasta el 13 de marzo. Y dije: ese es el tipo de gestos que yo estaba esperando para sentarse a reanudar el diálogo. Eso lo dije por la mañana y a las pocas horas un ataque donde 5 de nuestros soldados fueron asesinados, 10 fueron heridos.

Entonces la gente dice: ¿Dónde está la coherencia? Yo pregunto: ¿Dónde está la cogerencia? Entonces se sienta uno a negociar con quienes dicen una cosa pero actúan de otra forma. ¿Es aceptable eso?

A quién le consulta uno ese tipo de decisiones. Pues yo le pido a Dios todos los días que me inspire, que me de fuerza, que me diga porqué camino debo coger. En situaciones como esta un criterio es, qué camino salva más vidas.

Son de esos principios, de esos criterios que son importantes cuando uno está confundido. De eso se tratan los principios, los valores. Y estoy en ese dilema: ¿qué hago con el Eln? ¿Sigo insistiendo? o como quiere la opinión pública, porque hoy la opinión pública, toda, está a favor de romper los diálogos.

Cuántas vidas cuesta romper los diálogos en este momento o cuántas vidas nos vamos a ahorrar si seguimos insistiendo, pero exigiendo un mínimo de coherencia.

Eso son los dilemas que tiene un gobernante sobre todo cuando tiene que construir paz.

De manera que yo les agradezco enormemente su presencia en Colombia en este momento. Ahora vamos a provechar la presencia de ustedes y vamos a firmar un decreto presidencial que reitera la libertad de cultos aquí en nuestro país.

Tiene una serie de elementos, tiene un decreto no solamente de la reiteración de la libertad religiosa y de cultos, sino que las entidades religiosas y sus organizaciones serán gestoras de paz, de perdón y reconciliación; tiene un elemento muy importante de cooperación internacional, interreligiosa para el desarrollo.

Ese decreto con la presencia de ustedes lo vamos a firmar ahora. Y simplemente quiere terminar diciéndoles.

Gracias a todos

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