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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos durante la ceremonia de entrega de los Premios Portafolio 2017

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Bogotá , viernes, 1 de diciembre de 2017
Sistema Informativo del Gobierno - SIG

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos durante la ceremonia de entrega de los Premios Portafolio 2017

Muy buenas noches a todos. Primero que todo, muchas felicitaciones a todos los premiados y a todos los nominados. Esta es una inyección de optimismo en el país. Cuando uno ve todo el trabajo que se ha hecho para llegar a este día, no puede uno sentir nada diferente que optimismo (…).

Hagamos un poquito de composición de lugar de cómo era el país hace 25 años, cuando nació Portafolio, o hace 24, cuando abrimos la economía.

Recién nombrado Ministro creamos las instituciones de comercio exterior. Nosotros éramos una economía muy cerrada o totalmente cerrada. Teníamos que abrirnos al mundo. Creamos el Ministerio de Comercio Exterior, creamos Proexport. Aquí hay unos de los que inició Proexport, el primer director Bernardo Vargas.

Nos fuimos en busca de inversión, porque la inversión era lo más importante. Si queríamos abrir la economía, si queríamos tener producción para exportar, necesitábamos traer inversión.

Con el entonces Ministro de Hacienda, ‘Rudy’ Hommes, nos fuimos para Nueva York. Le pedimos al entonces Chemical Bank, que ya no existe, que si nos organizaba una reunión, una conferencia, con los principales inversionistas, los presidentes de las empresas que más podrían estar interesadas en invertir en Colombia.

Nos preparamos ‘Rudy’ y yo con toda clase de power points, de toda clase de láminas y de explicaciones de por qué Colombia se iba abrir e iba a ser un buen sitio para invertir. Estábamos en mitad de la conferencia y recibimos la noticia de un bombazo aquí en Bogotá.

Por supuesto, la conferencia se frustró. Y luego de que terminó, uno de los empresarios, uno de los presidentes de una de las grandes compañías, se acercó y me dijo: “Ministro, muy interesante lo que ustedes están haciendo, pero mientras ustedes no paren esa guerra que tienen, verdadera inversión a Colombia no va a ir. Tengan la seguridad de que si hay algo a lo que el capital le huye, pues, es obvio, a las guerras, a esa violencia y esa guerra de su país. Por más esfuerzos que usted haga, lo que va a conseguir son chichiguas, pero no va a conseguir una inversión importante”.

Eso me quedó sonando. Luego regresamos a Bogotá y comenzamos a ver cómo podíamos volver al país más atractivo. Por supuesto, el tema de la guerra ahí estaba presente.

Nos trajimos, con Luis Alberto Moreno, que era Ministro de Desarrollo en ese momento, a Michael Porter, con sus famosos clusters. Vino a ver cómo podía promover la competitividad. Nos hizo una serie de exposiciones, pero también, en una conversación con él, nos dijo: “Ustedes están muy atrasados. Ustedes, con esa infraestructura que tienen, con esa ineficiencia que tienen, tampoco van a poder atraer la inversión”.

En esa época, cuando se abrió la economía, los puertos eran todavía del Estado. Recuerdo muy bien cómo los trabajadores de los puertos se sentaban a ver cómo el café lo embarcaban en unos contenedores. Los contenedores recién comenzaban a utilizarse. Entonces subían a los contenedores, pero a los trabajadores, por la convención que tenían, les pagaban como si ellos estuvieran subiendo el café saco por saco. Por supuesto, la ineficiencia era total.

Ahí surgió la idea de la privatización de los puertos. Comenzamos a abrir esa economía, comenzamos a progresar. Y el país ha venido progresando todos estos años, todos estos 25 años.

Quiero citar a Ricardo Ávila, en un editorial que escribió hace unos días, diciendo lo siguiente: “Que Colombia es una nación bien diferente a la de antes, es algo que comprueban no solo las estadísticas. A punto de llegar a los 50 millones de habitantes, el país ha experimentado una clara evolución, así ésta no haya sido uniforme. Contamos con una sociedad más prospera, mejor educada, más urbanizada y con menores índices de pobreza extrema. Todavía falta un gran camino por recorrer para llegar a un nivel de bienestar aceptable, pero en muchos casos el avance es innegable”.

Y es innegable. Hemos avanzando mucho desde esa época, cuando se creó Portafolio.

Permítanme mencionar algunos casos. Los puertos, que acabo de describir, hoy son los puertos más eficientes, el de Cartagena, de todo el Caribe, y el de Buenaventura, de todo el Pacifico latinoamericano.

Hemos avanzado muchísimo, y en estos últimos siete años mucho más en muchos aspectos. Por ejemplo, en la solidez de la economía. Pasamos unas leyes que nos permitieron presentarnos ante el mundo para darles más confianza: la ley de la regla fiscal, una reforma constitucional, que incluye el criterio de sostenibilidad fiscal en la Constitución, para que ninguno de los poderes públicos se vaya a enloquecer en materia de gasto fiscal.

Y otra serie de medidas que hemos venido tomando, que significó que nos subieran la calificación dos niveles y que nos dieran grado de inversión.

¿Eso qué ha significado para ustedes, los empresarios? Que en tan solo estos siete años el costo del capital se nos disminuyó a la mitad de lo que estábamos pagando. Nosotros en el año 2010 hicimos una emisión de bonos. Nos cobraron los mercados 7,4 por ciento. La última emisión nos cobró 3,8 por ciento. Eso es un ahorro enorme y, además, sobre todo, un signo de confianza en el futuro de la economía.

Tenemos hoy la economía con dificultades, por supuesto, pero mucho más sólida en lo fundamental de lo que teníamos hace siete años y de lo que teníamos, por supuesto, hace 25 años.

Lo que Michael Porter mencionó: la competitividad. Uno de los grandes lastres era la infraestructura, no solamente los puertos, las carreteras. Todos ustedes reclamaban: Necesitamos carreteras buenas para poder tener unos costos decentes, costos de transacción decentes. Cómo es posible que un contenedor cueste más llevarlo de Bogotá a Cartagena o a Buenaventura, que de Buenaventura a Hong Kong.

Pues hace siete años nos propusimos pensar en grande y en un sistema multimodal. Lo pusimos en marcha. Tuvimos que hacer una serie de cambios instituciones muy de fondo. El Inco era una entidad totalmente corrompida, nos tocó desaparecerla, porque era irrecuperable. Creamos la ANI y cambiamos de cultura, la cultura de la estructuración de los proyectos. Hoy, siete años después, creo que esa revolución de la infraestructura ya está en plena marcha.

Todas las grandes obras están en proceso. En los próximos años, tal vez en los años 19 y 20, es cuando se va a sentir con más fuerza el crecimiento. Pero ya estamos viendo una infraestructura que está avanzando en forma muy conveniente y muy rápida.

Para darles unas cifras: en toda la historia de Colombia habíamos construido más o menos mil kilómetros de dobles calzadas. En lo que lleva este Gobierno hemos construido, ya terminados, 1.600, en seis años, siete años, lo que se había hecho en toda la historia.

Los aeropuertos: hemos intervenido 51 aeropuertos. El Aeropuerto El Dorado, para darles un ejemplo. Acuérdense lo que era el Aeropuerto El Dorado antes. ¿Hoy qué tenemos? Un aeropuerto que es el primero en carga de América Latina y el tercero en pasajeros, después de México y Sao Paulo.

Me van a confirmar la semana entrante, cuando voy a inaugurar el último terminal: el último terminal, que vamos a inaugurar la semana entrante, 50 mil metros cuadrados, era la totalidad del Aeropuerto El Dorado hace siete años.

La eficiencia de ese aeropuerto y la productividad, porque me he propuesto que tengamos la misma exigencia de Heathrow, ya la conseguimos: 90 vuelos salen y llegan al Aeropuerto El Dorado cada hora. Ya se nos quedó chiquito, ya estamos pensando y estamos ya en proceso de estructurar el segundo aeropuerto.

¿Este segundo aeropuerto cómo vamos a comunicarlo con el primer aeropuerto y con Bogotá? El RegioTram, al que acabamos de darle los recursos.

O sea, hemos venido avanzando y tenemos un plan para los próximos 20 años, 22 años, hasta el 2030, ya establecido, ya con prioridades. Buena parte de todo lo que ya está en proceso, está en marcha. Nos demoramos un poco en el cierre financiero de las 4G, en algunas concesiones, por los problemas que tuvimos con Odebrecht, la incertidumbre, pero eso ya se ha venido solucionando y vamos a dejar todo funcionando. Pero muchas de las 4G ya están entregando las obras y estamos viendo un progreso enorme.

Vamos entonces a pasar de los últimos puestos en infraestructura, a ser un país con una infraestructura relativamente eficiente frente al resto de los países de América Latina.

Educación, que es algo que ustedes conocen muy bien, que es la mejor inversión que puede hacer cualquier país para el futuro: llevamos cuatro años con la educación como el sector más importante en el presupuesto.

Cada vez más se aumenta la brecha entre educación y el segundo sector, que es seguridad y defensa. Este año son 35 billones de pesos, el año entrante 37. Seguridad y Defensa creo que son 31. Está aumentando esa brecha.

Pero no son solamente los recursos, es lo que estamos haciendo: la gratuidad total que decretamos al comienzo del Gobierno, para todos los niños y niñas de Colombia, del grado cero al grado 11.

Lo que hemos hecho, con la ayuda de muchos de ustedes, en primera infancia, que era algo que sabíamos que era la inversión más rentable socialmente que puede haber, pero habíamos descuidado la primera infancia.

El acceso a la educación superior: lo recibimos con 37 por ciento, el acceso de los bachilleres que entran a educación superior, vamos en 51,5 y lo vamos a entregar el año entrante con 57: veinte puntos más solamente en siete años.

En materia de salud, que es un tema en el que muchos colombianos se sienten frustrados por la falta de buena atención, pero ahí también hemos hecho un progreso enorme.

Primero que todo, hace 10 años no más, uno de cada cuatro colombianos se enfermaba y se moría, no tenía derecho a enfermarse, no tenía ningún tipo de sistema que lo cubriera, ni plata para pagar los médicos o los medicamentos.

Nosotros logramos la cobertura universal. Pero no solo eso. Equiparamos los servicios del régimen subsidiado al régimen contributivo.

Tenemos un sistema de servicios, de número de tratamientos muy amplio, tal vez demasiado amplio. Ahí hay un problema de sostenibilidad financiera.

Las organizaciones internacionales miden los sistemas de salud por tres parámetros. Cobertura: Colombia tiene cobertura universal. Número de tratamientos: el número de tratamientos que incluye el servicio de salud colombiano es de los más generosos, de los más numerosos. Y qué porcentaje del bolsillo de los colombianos se invierte en salud: nosotros tenemos uno de los más bajos del mundo, 15 por ciento. Les doy una comparación: Brasil o Argentina tienen el 50 por ciento.

Entonces esos tres parámetros hace que el sistema colombiano sea uno de los mejor calificados. Aunque sabemos que tenemos unos problemas estructurales financieros y, sobre todo de gestión, todavía muy serios. Ahí tenemos que hacer un esfuerzo muy grande.

El tema de la tecnología, que es tan importante para lograr algo en lo que no hemos podido avanzar lo suficiente, o hemos podido avanzar muy poquito, un problema de toda América Latina, es la productividad: cómo nos ponemos más productivos.

El crecimiento futuro que podemos tener, no va a ser el crecimiento que hemos tenido en los años anteriores. Tenemos que tener un componente cada vez mayor de productividad.

Ahí no hemos podido tener las herramientas y tener los mecanismos para aumentar sustancialmente esa productividad. Pero sí sabemos lo que teníamos que hacer: atraer tecnología, crear la infraestructura necesaria para esa tecnología.

Por eso nos propusimos, desde comienzos del Gobierno, conectar todos los municipios de Colombia con fibra óptica y banda ancha. Nos dijeron que estábamos locos, que eso era imposible de hacer. Hoy ya están todos los municipios de Colombia conectados con fibra óptica y banda ancha. El gran reto es cómo vamos a utilizar bien esa tecnología.

La confianza, que es tan importante, es lo que hay que mencionar y, sobre todo, mantener y defender.

Yo podría seguir dándoles estadísticas de cómo hemos avanzado en vivienda, de cómo hemos reducido el déficit habitacional a la mitad en seis años: llegamos a construir más de un millón 500 mil viviendas.

Esta mañana estábamos hablando con varios constructores, varios banqueros, entre ellos el presidente de Bancolombia, diciendo: cómo podemos empujar más la vivienda, porque ese es uno de los sectores más importantes para generar más actividad económica, jalonar 32 industrias y, además, tiene un efecto muy importante en la parte social.

En la parte social, uno de los problemas más graves que teníamos cuando abrimos la economía: las desigualdades, que se mantuvieron durante muchísimos años.

El Gini, el famoso Gini, que mide la desigualdad, se mantuvo en Punto 57, desde el año 90 hasta el año 2010. Oscilaba para arriba y para abajo. Del 2010 para acá, ha bajado al Punto 51. Todavía es muy alto.

Pero comenzamos a mejorar esa situación, que hace que el desarrollo hacia el futuro, el crecimiento hacia el futuro, sea más fácil. Cuando hay demasiadas desigualdades, lo dicen todos los economistas, es mucho más difícil crecer a tasas altas.

Hemos logrado bajar la pobreza, como nunca antes y como ningún otro país de América Latina: 5 millones 300 mil colombianos que salieron de la pobreza.

¿Cómo? Innovando.

Nos trajimos un sistema de medición de la pobreza diferente al que habíamos aplicado. En lugar de la ‘pobreza monetaria’, lo comenzamos a medir con lo que llaman la ‘pobreza multidimensional’, que es lo que la gente necesita para salir de la pobreza.

Eso nos ayudó muchísimo a enfocar, con mucha mas efectividad, el gasto público, el gasto social, y eso tuvo y ha tenido un efecto extraordinario en la lucha contra pobreza y la pobreza extrema, porque hemos sido el país que más ha bajado la pobreza y la pobreza extrema, a la que hemos reducido a la mitad.

De manera que hay mucho para mostrar, pero, como aquí también se ha dicho, todavía falta mucho, muchísimo, camino por recorrer. Cometimos muchos errores, muchas reformas que no logramos hacer aprobar.

• El tema de la paz

Está, por supuesto, el tema de la paz. La paz, que nos debe abrir unas oportunidades enormes, que no ha sido tan bien aceptada, ha habido mucha polarización. Ahí quiero decirles varias cosas:

Primero, esta paz es irreversible. Y con lo que sucedió hoy, es todavía más irreversible. Hoy se aprobó finalmente la Justicia Especial para la Paz, la Ley Estatutaria. Era lo que nos faltaba para iniciar ese aspecto del proceso de paz, que es tan importante, sui generis en el mundo, primera vez en la historia que una guerrilla entrega las armas para someterse a una justicia. Eso nunca había pasado.

Que es una justicia transicional, diferente a la que estamos acostumbrados, sí.

Que es difícil que a mucha gente, que está educada en la justicia punitiva, y solamente punitiva, le muestren una justicia reparativa o restauradora, y dice: por qué le van a aplicar esa justicia a este señor que ha cometido estos delitos atroces, sé que es difícil, y mucha gente como que no lo acepta.

Pero eso fue lo que se negoció, y la justicia transicional se creó en el mundo, eso se creó en el mundo precisamente para lograr resolver conflictos armados.

Siempre, en todos los conflictos, traza uno la raya entre justicia y paz, y los dos extremos quedan descontentos. Y a la gente no le queda fácil asimilar cualquier acuerdo de paz, porque los acuerdos de paz, por naturaleza, son negociaciones, son imperfectos.

No sé cuántos de ustedes vieron una película, que pasó por aquí hace unas semanas, que se llama ‘El Viaje’: era un diálogo del dirigente del IRA, Martin McGuinness, con el jefe negociador del otro extremo, Ian Paisley.

Al final de un diálogo, que era historia real, describieron cómo eran las negociaciones, y la dificultad. Uno lo dice al otro: ‘¿Usted sabe que nos van a tildar de traidores; a usted, su tribu, a mí, la mía; que vamos a ser muy impopulares, pero que la historia y la comunidad internacional nos van a aplaudir?”.

Se dieron la mano y así lograron la paz en Irlanda. Asimilar los cambios, asimilar la paz, es difícil.

Hoy se aprobaron estas dos reformas, la Ley Estatutaria, y la otra ley, que crea unas circunscripciones especiales, que no son para las Farc, son para las comunidades, para las víctimas.

Aquí se ha creado el mito que son para las Farc. No. No son para las Farc, ni siquiera las Farc pueden presentar candidatos. Es para darles una representación a unas comunidades que han sido marginadas durante 53 años.

¿Por qué digo que se aprobaron las dos? Porque se aprobaron las dos.

Mañana ustedes van a ver una controversia, porque pasó la reforma constitucional de las circunscripciones especiales, por 50 votos contra siete.

El Secretario del Senado se precipitó, se equivocó y dijo que no había pasado. Y resulta que sí pasó. Porque hay una jurisprudencia clarísima: la Corte Constitucional, no una, sino dos veces, ha dicho que las reformas constitucionales se pasan por mayoría, no por la mitad más uno.

La mayoría de 99. Ahí viene la otra duda de algo que algunos han expresado, pero que es clarísimo.

Hay tres senadores en la cárcel. Y está expresamente dicho que cuando los senadores están en la cárcel, se les aplica el principio de ‘Silla Vacía’. O sea que el número de senadores pasa de 102 a 99. Fueron 50 votos. Y 50 hacen mayoría en 99.

Esa es la realidad. Las cuentas aritméticas son impecables. Entonces esa reforma fue aprobada hoy en el Congreso de la República.

Eso hace que esto sea más irreversible, simplemente porque ya estamos cumpliendo con toda la parte normativa. Nos faltan algunas leyes, pero que no son de la esencia de los Acuerdos de Paz, y sí los vamos a cumplir.

Pero, por qué decía que es tan difícil asimilar la paz. Quiero compartir con ustedes, por un lado, un escrito que hizo el primer Director de Portafolio, que fue Mauricio Rodríguez, hace unos días, el 16 de noviembre, creo que fue, o en esa semana.

Dijo lo siguiente:

Es cierto que el año que termina no ha sido un buen año para la economía colombiana. “Pero también es verdad que lo peor ha quedado atrás y que el acertado manejo de la macroeconomía nacional logró asimilar muy bien el durísimo golpe del desplome de los precios del petróleo”.

Fue tan duro ese golpe que Fedesarrollo hizo una comparación de la dureza de esos golpes, y solo es comparable al golpe que recibimos, externo, en la época de la Gran Depresión en los años 30, o el choque que recibimos después de la Guerra de los Mil Días.

Después dice Mauricio:

“¿Qué podemos esperar en el 2018? Usando el concepto creado por Jacques Lecomte, me declaro ‘optirrealista’ y además posibilista”, aplicando la noción ideada por Hans Rosling. Es decir, optimista con fundamento en realidades y en lo que es posible, si nos dedicamos a convertirlo en realidad”.

Después dice Mauricio que el gran sicólogo Steven Pinker empleó estos términos en una estupenda entrevista publicada recientemente en un periódico en Europa.

Steven Pinker es uno de los sicólogos más respetados del mundo entero, tiene una serie de libros maravillosos y es realmente una personalidad muy respetada en la academia y en el mundo en general.

El profesor Pinker vino a Colombia, vino a la Universidad de los Andes a impulsar un trabajo académico en favor de la salud emocional. Me fue a visitar y nos pusimos a hablar.

Me acuerdo que me dijo, entre otras muchas cosas interesantísimas, un personaje realmente profundo, brillante, y además de una rapidez mental muy impresionante.

Me dijo: Una sociedad que ha vivido 50 años en guerra es una sociedad traumatizada. Me dijo: Ustedes, los colombianos, están traumatizados, directa o indirectamente, en mayor o menor grado, pero todos los colombianos están mentalmente afectados.

Yo quedé un poco sorprendido, pero me explicó por qué y entendí.

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Me dijo: En esa situación de trauma, hace muy difícil superar los odios y los miedos. Tarda mucho más tiempo la sanación total. Pero hay que iniciar cuanto antes esa sanación.

Entonces comenzó hablar sobre la necesidad y la importancia de todo el programa con las víctimas y la importancia de hacer una serie de ejercicios de reconciliación, porque eso es lo que comienza a ayudar a sanar, en lo que nos vamos a tomar mucho tiempo.

Me dijo: Pero va a ser muy difícil, para usted va a ser muy difícil, porque eso que le acabo de describir: que el trauma genera odios y miedo, eso va a ser utilizado en contra suya. Eso le va a dificultar su trabajo, pero siga adelante.

Después dijo: El desafío más grande del posconflicto no será la parte económica, ni será la parte política, ni será la parte social; será la parte psicológica, el cambio de mentalidad. Ahí está el gran reto del posconflicto.

Después dijo: La violencia es cada vez más escasa en el mundo. Comenzó a mostrar unas estadísticas. Conflictos como el de Colombia cada vez ha sido más y más escasos. Los grandes conflictos se están acabando, pero nos parece que hay más violencia, para mucha gente. Nos parece que hay más violencia porque hoy, por la tecnología, por los medios, por los diferentes canales, estamos recibiendo noticias de violencia continuamente.

Eso me pareció bien interesante. El gran reto de nosotros es la parte de cambio de mentalidad.

Con esto termino, diciéndole, doctor Henry y doctor Ávila: estoy totalmente de acuerdo. Yo no quisiera dejar al próximo presidente un país polarizado. La polarización lo único que hace es estancar, la polarización distorsiona todo.

Nosotros tenemos aquí una especie de neblina, que no nos deja ver las realidades y ver muchas cosas buenas, porque esa neblina lo distorsiona todo, cuando la polarización se incrusta en una sociedad.

Créanme, que he hecho muchos esfuerzos para tratar de que esa polarización no se dé.

Si usted, doctor Henry, ese pacto que usted ha propuesto lo redacta, yo casi que sin qué leerlo se lo firmo inmediatamente. Creo que sería lo mejor que le podría suceder a este país. Es algo muy importante, que podamos dejar atrás esa polarización.

En eso, ustedes, los empresarios, sí que pueden jugar un papel importante. Eventos como éste, que nos llenan de optimismo, el trabajo de todos los que ganaron y todos los nominados, nos llenan de optimismo.

Usen esa energía para tratar de que, ojalá, esta campaña presidencial no sea tan ácida, pero, sobre todo, encontrar comunes denominadores.

Usted lo decía, Henry, con mi contradictor hay muchas cosas que nos unen, diría que más de lo que nos divide. Eso es lo que una sociedad debe buscar, así seamos, pensemos diferente, respetando las diferencias se puede convivir.

Esta nación está con la paz. Respetando ese principio, vamos a vivir todos juntos, todos somos hijos de una sola nación. Vamos hacer un gran esfuerzo por, ojalá, buscar objetivos comunes que nos unan, y en las diferencias, respetar esas diferencias. De eso se trata la democracia, pero respetando las diferencias.

Eso es lo que tenemos que imponer, ojalá, en esta campaña política y, ojalá, hacia el futuro, con una mejor educación.

Los felicito a todos y muchas gracias.

(Fin)

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