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Palabras con ocasión del inicio del octavo año de mandato del Presidente Juan Manuel Santos

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Noticias
Bogotá , jueves, 3 de agosto de 2017
Sistema Informativo del Gobierno - SIG

Palabras con ocasión del inicio del octavo año de mandato del Presidente Juan Manuel Santos

El próximo lunes comienza mi último año de gobierno. Comienza el último tramo de este camino marcado por grandes retos e importantes logros –también algunas frustraciones y tareas pendientes– buscando siempre mejorar la vida de los colombianos.

He tomado decisiones difíciles –algunas impopulares– pero todas necesarias. También, sin duda, me he equivocado.

El objetivo no ha sido otro que hacerles frente a los grandes problemas de país que –por una u otra razón– no se habían resuelto y nos estaban impidiendo construir una mejor Colombia.

Le apostamos a la paz para cambiarles la vida a millones de colombianos que padecían la violencia día tras día.

Y le apostamos al futuro, mejorando el acceso y la calidad de la educación; brindándoles un techo a cientos de miles de familias colombianas; e invirtiendo en proyectos de infraestructura que le están cambiando la cara al país.

Colombia es un país más próspero que hace siete años, pero –por supuesto– nos falta mucho por hacer.

Todavía hay muchos colombianos que pasan necesidades y no la tienen fácil para salir adelante.

Este año vamos a consolidar el potencial que se liberó gracias al fin del conflicto con las FARC. Hoy más soldados y policías están combatiendo todas las formas de inseguridad: el ELN, las bandas criminales, la delincuencia común y –por supuesto– el narcotráfico.

Seguiremos enfocados en el tema del empleo –que ha sido, es y seguirá siendo una prioridad–.

Si bien en estos siete años muchos compatriotas han encontrado trabajo, sé que en muchas familias hay personas que buscan un trabajo digno y no han podido conseguirlo.

Nuestro propósito es que más y más colombianos consigan un empleo de calidad, al tiempo que seguimos avanzando en materia de formalización.

También vamos a meter a fondo el acelerador para avanzar aún más en la reducción de la pobreza.

Más de 5 millones 100 mil compatriotas salieron de la pobreza y más de 6 millones ahora tienen agua potable en sus casas y alcantarillado, pero podemos –y vamos– a hacer más.

Muchos colombianos sienten que la calidad de la salud es todavía insuficiente, y tienen razón. Soy el primero en reconocerlo.

Ya logramos cobertura universal en salud; ahora el reto –un reto muy grande– es mejorar la calidad y tener un servicio más oportuno.

En cuanto a la educación, seguimos –y seguiremos– avanzando para alcanzar la meta que nos pusimos de ser el país más educado de América Latina de aquí a ocho años.

Millones de padres de familia hoy pueden dar testimonio de cómo sus niños menores de seis años reciben atención integral a través de la estrategia De Cero a Siempre, mientras que los niños en edad escolar van totalmente gratis al colegio.

Y lo hacen con más libros y textos gratis, y cada vez más computadores.

Vamos a dejar 30 mil aulas escolares nuevas para seguir impulsando la jornada única. Además, hemos multiplicado el acceso a la universidad y a la formación técnica.

¿Nos falta? ¡Claro que nos falta! Pero vamos por el camino correcto, y el tema de la vivienda es un ejemplo de eso.

Hace un mes, varios de ustedes –amigos periodistas– estuvieron conmigo en Salgar, Antioquia. Allí terminamos de entregar todas las viviendas y las obras de reconstrucción de ese municipio, afectado por una avalancha hace dos años.

Ese día, una salgareña me recordó una verdad de a puño: “Tener casa no es riqueza, pero no tenerla es pobreza”.

No puedo dejar de mencionar la vivienda. En estos siete años se han construido 1 millón 400 mil viviendas y más de la mitad de ellas las hemos subsidiado –incluso entregado gratis– a las familias de menores recursos y a muchas familias de clase media.

Por otra parte, sé que existe preocupación por la economía, y lo entiendo.

Pasamos momentos difíciles pero hemos tomado las medidas necesarias.

Las señales son alentadoras: las exportaciones y la inversión extranjera aumentaron, la inflación bajó, las tasas de interés bajaron, y el turismo va disparado. Por eso, el segundo semestre debe ser mejor.

Y nuestro campo –tan golpeado por el conflicto armado con las FARC– es ahora el sector líder del crecimiento económico.

Colombia dejó de ser un país problema y el mundo nos mira con respeto. El mundo entiende nuestro inmenso potencial.

Por eso NO se trata de lo que hemos hecho, sino de lo que tenemos todavía por hacer para consolidar e incrementar los avances sociales, económicos, de seguridad y de paz.

Un elemento fundamental de ese esfuerzo es mantener –y reforzar– el combate a la corrupción, entregándoles aún más resultados positivos a los colombianos.

Los corruptos se roban el futuro del país, y vamos a atacarlos donde más les duele, que es la plata.

Quiero decirles –quiero asegurarles– que este año vamos a trabajar como si fuera el primero, y vamos a terminar bien lo que empezamos.

Ahora estoy listo para responder sus preguntas sobre lo que hemos hecho en los siete años que estamos cumpliendo, y lo que vamos a hacer en este año que queda.

(Fin)

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