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Palabras del Presidente de la República, Juan Manuel Santos, en la instalación de la XVII Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado

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Bogotá , jueves, 7 de julio de 2016
Sistema Informativo del Gobierno - SIG

Palabras del Presidente de la República, Juan Manuel Santos, en la instalación de la XVII Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado

​La semana pasada, Colombia celebró el Día Nacional del Servidor Público.

Ese día –en compañía de Liliana, nuestra directora de la Función Pública– me reuní con cientos de colombianos, sobre todo jóvenes, que aportan todos los días a la construcción de un país más próspero, justo y desarrollado.

Es un evento que recuerdo con mucho cariño porque fue el primero que encabecé después de la firma del punto sobre fin del conflicto con las FARC, que nos permite soñar –por fin– con que una guerra de más de medio siglo quede en el pasado.

Ese día les dije a mis compañeros servidores públicos que ellos serán unos de los principales constructores de paz.

Porque el fin de la guerra es una oportunidad única para fortalecer nuestras instituciones y llegar a las regiones más alejadas del país –que han sido también las más golpeadas por la violencia–.

Porque la paz es indispensable para tener una administración pública de excelencia.

Y, a su vez, tener una administración pública eficiente, transparente, que rinda cuentas, es una base fundamental para consolidar la paz.

Yo estoy convencido de que el éxito de un país radica –en buena medida- en la calidad de su servicio público, y he impulsado siempre los principios del Buen Gobierno, que resumo en cuatro: eficacia, eficiencia, transparencia y rendición de cuentas.

Por eso les agradezco por su presencia en nuestro país, y por permitirnos conocer sus experiencias en materia de empleo público, administración, buen gobierno y reforma del Estado.

Quiero mencionar especialmente a Salvador Arriola, secretario de Cooperación de la Segib y a Max Trejo, secretario general de la Organización Iberoamericana de Juventud, por su apoyo a lo largo de estas reuniones preparatorias de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.

También quiero saludar a Gregorio Montero, secretario general del Clad, y agradecerle por su participación en la preparación de esta conferencia.

Nos sentimos muy orgullosos, estimado Gregorio, de ejercer –a través de la Función Pública, en cabeza de la doctora Liliana– la presidencia del Consejo Directivo de este organismo multilateral tan importante, y que hace un aporte tan significativo a la modernización de nuestros Estados.

Hay un principio que yo aplico siempre, y es que la mejor reforma que se puede hacer es el mejoramiento continuo.

Y en ese proceso, en estos ya casi 6 años que llevo como Presidente, el Buen Gobierno ha sido nuestro norte para el manejo del Estado, y lo hemos construido sobre tres pilares.

El primero es el diálogo y la corresponsabilidad entre entidades públicas –que son entidades comprometidas con la eficiencia y la eficacia–.

El segundo pilar tiene que ver con la aplicación de políticas de “Gobierno abierto”, que nos permiten entregar información oportuna y transparente.

Y el tercer pilar –que es fundamental para la supervivencia de las instituciones y de cualquier Estado– es una ciudadanía activa, capaz de hacer control social y exigir sus derechos.

En la base de cada uno de estos pilares están, por supuesto, unos servidores públicos comprometidos y productivos.

Por eso comienzo por hablarles de nuestro servicio civil.

Hasta hace unas décadas, en Colombia –y parte de Iberoamérica– trabajar en el Estado era visto como una opción laboral de descarte y como un espacio en el que personas poco preparadas se ganaban un salario sin mayor esfuerzo.

Esa idea la venimos desterrando con hechos: mostrándoles a nuestros ciudadanos –y a nuestros propios servidores– que podemos tener un servicio civil de excelencia.

La carrera administrativa ya tiene una tradición consolidada en nuestro país y, por regla general, todos los servidores estatales ingresan por concursos públicos y abiertos a todos los ciudadanos.

Además, cuando se trata de cargos de gerencia y confianza siempre privilegiamos la meritocracia.

A esto le hemos sumado que los directores de nuestras entidades en las diferentes regiones del país son elegidos mediante concurso público.

Lo mismo hacemos para esa figura tan importante que son los jefes de control interno.

Pero no nos hemos quedado ahí: las direcciones de nuestras entidades comparten conocimiento, y construyen las mejores políticas para gerenciar el sector público y capacitar a quienes ejecutan esas políticas.

También tenemos avances en el respeto de la libre asociación y la protección del sindicalismo en la esfera pública.

Hemos suscrito dos convenciones colectivas que, además de mejorar el bienestar de nuestros servidores, han permitido acordar incrementos salariales.

En esta misma línea, nos llenan de orgullo los adelantos en temas como la participación femenina en los altos cargos del Gobierno.

Las colombianas hoy ocupan el 39 por ciento de los cargos en los niveles más altos, y el 45 por ciento en otros niveles directivos, lo cual supera el mandato legal, que es de mínimo el 30 por ciento.

Y, para fortalecer dentro de nuestro servicio civil el carácter pluri étnico y multicultural de nuestro país, estamos poniendo en marcha estrategias para aumentar la participación de nuestras poblaciones afro e indígena, así como LGTBI y en situación de discapacidad.

Me alegra poder decir que Colombia es reconocida internacionalmente en materia de gestión presupuestal y seguimiento de resultados.

Ahora nos la estamos jugando por la calidad y el cumplimiento de objetivos, siguiendo los más altos estándares.

Porque, además de mejorar en lucha contra la corrupción y rendición de cuentas, les hemos facilitado a los ciudadanos su relación con el Estado.

Por ejemplo, el año pasado, luego de revisar más de 10 mil decretos y compilar cerca de 1.400, expedimos 21 decretos únicos reglamentarios –uno por cada sector– que no solo simplifican y unifican nuestra normatividad, sino que consolidan nuestra seguridad jurídica.

Además de eso, intervenimos y racionalizamos cientos de trámites engorrosos para los ciudadanos.

Eso es el Buen Gobierno: eficacia para producir resultados –que es hacer que las cosas pasen– y eficiencia para hacerlo de la mejor forma, con el menor costo y en el menor tiempo posible.

Esto se suma a la transparencia y la vocación de rendición de cuentas para generar confianza en las instituciones –que es fundamental para el buen funcionamiento de la democracia–.

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Esta conferencia iberoamericana que instalamos hoy tiene un tema central sobre el cual Colombia –orgullosamente– tiene mucho que decir: las oportunidades para la juventud.

Ese es un asunto que –más que desafíos en materia de política pública– plantea unas oportunidades inmensas en este proceso de reforma y mejora permanente.

Son los jóvenes quienes más van a disfrutar y a cuidar lo que hoy estamos construyendo en la región.

Ellos están llenos de ideas, de nuevos enfoques, de energía para sacar el provecho máximo de las bases que hoy estamos sentando.

Hace algunas semanas sancioné la ley de Empleo y Emprendimiento Juvenil, la cual nos permitió lanzar un programa que hemos llamado “Estado joven”.

La idea es crear, dentro del Estado, empleos que no requieran de experiencia laboral, pero también generar incentivos de movilidad y capacitación para los jóvenes que hoy ya son servidores públicos.

Además de eso, queremos captar a los mejores jóvenes talentos, invitarlos a realizar sus prácticas en entidades públicas y lograr que se enamoren de lo público.

A la par de esta iniciativa, tenemos en marcha “Colombia Joven”, que es un programa presidencial con el que estamos promoviendo su participación en los espacios institucionales y articulando la oferta pública que tenemos para ellos.

*****

En nuestro gobierno estamos convencidos de que el empleo público debe ser una fotografía del país.

Y el empleo público que estamos consolidando es un empleo público moderno, eficiente, eficaz y que rinde cuentas.

Un empleo público pensado para la gente, con vocación de mejora permanente y una participación cada vez mayor de los jóvenes.

Un empleo público preparado para hacer frente a los retos de un país en paz, que no solo sirva a los intereses de los ciudadanos de Colombia, sino que también tenga aportes constructivos para hacer en el contexto iberoamericano.

Rebeca Grynspan, la secretaria general de la Segib, quien además nos ha brindado un apoyo incondicional en la búsqueda de la paz, dijo lo siguiente hace algunos días:

“La paz en Colombia será una conquista de todos los ciudadanos y tendrá un valor incalculable para toda Iberoamérica. Superando el conflicto nos desprenderemos de un lastre para todos, y tendremos más capacidades para afrontar retos y seguir construyendo un mejor futuro”.

Colombia en paz –quién lo duda– será un escenario ideal para una administración pública aún más eficaz y cercana a los ciudadanos.

Colombia en paz significa una institucionalidad consolidada y ciudadanos dando lo mejor de sí para alcanzar un mayor bienestar.

Colombia en paz es –y seguirá siendo– un aliado de nuestros socios en toda Iberoamérica para seguir avanzando hacia el progreso y el desarrollo de nuestras sociedades.

Por eso, una vez más, gracias por estar aquí. Gracias por su respaldo y su confianza en el presente y el futuro de Colombia.

Les deseo dos días muy provechosos de deliberaciones y que sigan haciendo de la administración pública la mejor aliada de los pueblos de Iberoamérica.

Muchas gracias.

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