Saltar al contenido
Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Este es el sitio de archivo de la Presidencia 2015 - 2018,
para información actualizada por favor visite www.presidencia.gov.co

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la ceremonia de ascenso del general Jorge Hernando Nieto, Director de la Policía Nacional

Ir al contenido
 
Noticias
Bogotá , martes, 28 de junio de 2016
Sistema Informativo del Gobierno - SIG

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la ceremonia de ascenso del general Jorge Hernando Nieto, Director de la Policía Nacional

​Hace diez años, cuando me posesioné de Ministro de Defensa, llevo asistiendo a eventos, ceremonias de ascensos de nuestros oficiales, de nuestros suboficiales, del personal de nuestras Fuerzas Armadas.

Hoy asistimos a un ascenso muy especial en un momento muy especial.

El pasado jueves en la ciudad de La Habana se firmó el punto número 3 de la agenda que se convino previamente con las Farc para terminar el conflicto armado. Y el punto 3 se refería precisamente a la terminación del conflicto armado.

Lo que se firmó en La Habana es eso, el fin de la guerra con las Farc. La terminación de un conflicto que ha azotado a Colombia durante más de cinco décadas. Un conflicto que ha dejado miles y miles de muertos, millones de víctimas, millones de desplazados. Dolor, sufrimiento, atraso, pobreza. Todo lo que las guerras producen.

Por eso, este ascenso que hacemos al señor Director de la Policía, general Nieto, al grado de general, se hace en un momento muy particular.

Y yo quiero aprovechar esta ocasión, no solamente para felicitar al general Nieto por este merecido ascenso –colocarle el cuarto sol para mí ha sido un motivo de gran satisfacción–, sino también aprovechar para agradecerle a la Policía, a todos sus miembros, oficiales, suboficiales, intendentes, patrulleros, personal no uniformado, su contribución a que sucediera lo que sucedió el jueves pasado.

Lo decía yo ayer en esa instalación insigne, simbólica, de nuestras Fuerzas Militares, el Fuerte de Tolemaida, es gracias a la contundencia de nuestra Fuerza Pública, de nuestros soldados de tierra, de más, de aire, y de nuestros policías,  que se logró firmar este punto del fin del conflicto.

Un punto a través del cual las Farc se comprometen con fecha fija, verificada ni más ni menos, que por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidad, la máxima instancia en el mundo en materia de seguridad y paz, a entregar hasta la última arma. 150 días después de terminar la totalidad de estas negociaciones.

Ahí es el momento en que la guerra se acaba definitivamente.

Y eso no hubiese sido posible si no tenemos una Fuerza Pública que a punta de coraje, de determinación, de contundencia, no hubiese convencido a los adversarios, a los enemigos, que por vía de las armas nunca iban a lograr su objetivo.

No hubiese sido posible negociar desde una posición de fuerza, como debe ser cualquier negociación, si no es por los resultados y la contundencia de nuestros soldados y policías.

Y todo miembro de cualquier Fuerza Pública, en cualquier lugar el mundo, todo soldado, todo policía que va al campo de batalla, va con un solo objetivo. El de lograr la paz.

Tantas veces que he citado al general MacArthur diciendo esas mismas palabras: Quienes creen que a soldados y policías les gusta la guerra, están muy equivocados, pues son ellos los que ponen los muertos, ellos los que hacen el sacrificio.

Y por eso, esta paz, queridos policías de Colombia, es su victoria. La victoria de nuestras Fuerzas Armadas.

Ustedes son una Policía muy especial. Una Policía que el mundo entero la ha venido observando y admirando desde hace mucho tiempo. Una Policía que le correspondió hace un papel mucho más allá de la que hace cualquier Policía normal. Se convirtieron en combatientes contra la guerrilla. Tuvieron que entrenarse en forma muy especial para ese tipo de combates.

Los cuerpos contraguerrilla de la Policía se parecían muchísimo, nada tenían de diferente que las brigadas contraguerrilla, muy contundentes y muy efectivas de nuestro Ejército, de nuestra Infantería de Marina.

Pero no solo eso, ustedes han venido también combatiendo el narcotráfico, que ha sido la gasolina de toda la violencia en este país; la minería criminal, y lo siguen haciendo con igual contundencia.

Otro de los puntos que se firmaron el jueves en La Habana tiene que ver con las garantías de seguridad que se tendrán después de la firma del acuerdo final. Eso nunca había pasado ni aquí en Colombia ni en ninguna parte del mundo.

Se estableció un protocolo y se establecieron una serie de objetivos, de medidas, de políticas, para garantizar la seguridad a partir de ese momento, no solamente de las Farc, sino de las poblaciones donde operaban las Farc.

De todos aquellos que están luchando por la paz para dejar atrás para siempre esa violencia que ha azotado tanto las diferentes regiones del país.

Son tiempos diferentes. No estamos en esos momentos en que los carteles de la droga eran todopoderosos, donde los paramilitares se paseaban por una tercera parte del país como dueños de casa. Hoy el país es diferente.

Pero cualquier precaución en ese sentido es bueno tomarla y la hemos tomado.

Y ahí la Policía también va a jugar un papel fundamental. Y ha venido jugando un papel fundamental en combatir esas expresiones de crimen organizado.

Algunos lo llaman los rezagos del paramilitarismo. Otros lo llaman las organizaciones armadas ilegales. Otros lo llaman las Bacrim. Sea cual fuere el nombre, lo importante es que hay que seguir combatiendo a estas organizaciones con toda la contundencia que conoce nuestra Fuerza Pública.

Todos los martes desde hace dos meses y medio hemos venido haciendo un reporte sobre las acciones en contra de estas organizaciones cada semana.

Acciones articuladas con la Fiscalía General de la Nación, con los miembros de nuestro Ejército, de nuestra Armada, de nuestra Fuerza Aérea, por supuesto de nuestra Policía, con los jueces de la República.

Y estas acciones han dado unos resultados contundentes.

Hoy es martes y vamos a dar un nuevo informe. En esta última semana, personas vinculadas a estas organizaciones que han sido neutralizadas –¿Qué quiere decir neutralizadas? Quiere decir capturadas, que se han sometido a la justicia o se han dado de baja– 28.

Y suman en lo que va corrido del año más de 1.700 miembros de estas organizaciones que han sido neutralizados.

En operaciones contra sus fuentes de financiación, la minería ilegal, se hicieron 13 operaciones en esta semana, para un total de 410 operaciones en lo que va corrido del año.

Contra la maquinaria que se utiliza, que está depredando nuestro medio ambiente, llevamos 240 máquinas incautadas o destruidas. Tres en esta semana.

83 laboratorios destruidos para un total de 2 mil 871 en lo que va corrido del año.

Y 1.8 toneladas de cocaína para un total, una cifra record, una cifra que nunca en la historia de la lucha contra el narcotráfico se había visto: 154 toneladas y media de cocaína incautada en lo que va corrido del año.

Y esas operaciones seguirán con igual contundencia, porque esa es otra expresión de violencia y de inseguridad que estamos decididos a combatir y a destruir.

Este fin del conflicto ha sido producto, repito, de la contundencia de nuestra Fuerza Pública y donde se han hecho inmensos sacrificios, inmensos sacrificios. Muchos han sido soldados y los policías que han ofrecido sus vidas por la Patria, que han caído en combate.

Yo quiero recordar a todos ellos, rendirles un tributo. Porque gracias a ellos, gracias a su sacrificio  es que nuestros hijos y nuestros nietos van a poder vivir en un país en paz.

Infortunadamente, 17 miembros de nuestras Fuerzas Armadas de nuestro Ejército,  murieron en un accidente de helicóptero el día de antes de ayer.

Venían de cumplir con su deber en el departamento del Chocó. Estaban en operaciones contra el ELN, contra esas organizaciones criminales. Se dirigían al Fuerte de Tolemaida.

Quiero expresarles a sus familiares nuestras más sentidas condolencias por la muerte de sus seres queridos.

De estos héroes de la Patria que me voy a permitir señalar.

El piloto al mando, el capitán Jaime Ovando.
El otro piloto el capitán Javier Franco.
El ingeniero de vuelo sargento segundo Aparicio Duarte.
El jefe de la tripulación sargento segundo Edwin Martínez.
El tripulante de vuelo, cabo tercero Carlos Villamizar.

E iban de pasajeros el Capitán Alejandro  Barreto, el teniente Jerson Cortés, el sargento primero Willinton  Cardenas, el sargento segundo Álvarez Barrera, el sargento segundo Mauricio Fernandez, el cabo primero  Mauricio Vera, el  soldado profesional Jesús Gonzalez, el soldado profesional Hermes Serrano, el soldado profesional Rafael Moreno, el soldado profesional Froilán Gordillo, el soldado profesional Julio Cardona, el soldado profesional José Caro.

17 héroes de la Patria que murieron cumpliendo con su deber.

Y a tantos otros que a lo largo de todos estos años han sacrificado sus vidas. Nuestra deuda con ellos con sus familias con las Fuerzas Armadas no tiene límite.

Quiero aprovechar este momento muy especial para rendirles un tributo.

Y los invito a que hagamos un minuto de silencio por estos héroes que perecieron en el accidente y también por nuestros soldados y policías que ofrecieron sus vidas  para que hoy podamos nosotros decir  que estamos viendo una luz al final del túnel en esta guerra contra las Farc.

(Minuto de silencio)

Gracias,  muchas gracias a todos aquellos que ofrecieron sus propias vidas por la Patria, por el futuro de todos los colombianos.

Nunca los olvidaremos. Y es gracias a ese sacrificio y a los resultados que todos los días obtienen los miembros de nuestra Fuerza Pública, que estamos dando ese paso. Un paso que va a mejorar a Colombia en todo sentido.

Esta ha sido una negociación difícil, compleja. Cincuenta años de guerra no se terminan fácilmente. Cincuenta años de sufrimiento no se olvidan de un día para otro.

Pero precisamente por haber negociado desde una posición de fuerza, gracias a los miembros de nuestras Fuerzas Armadas,  es que esta negociación se hizo en forma seria responsable y su resultado va a traer inmensos beneficios  para la Nación.

Ustedes recordarán, apreciados policías, que aquí en estas mismas instalaciones,  al comienzo de esta  negociación, hace más de cuatro años, les dije: sé muy bien  para dónde voy. Sé muy bien   qué se puede negociar y qué no se puede negociar. Y tracé una serie de líneas rojas y les prometí que esas líneas rojas jamás  serian traspasadas.

Pues cuatro años después, si ustedes hacen memoria de esas palabras, podemos decir que les he cumplido, que hemos cumplido. Ninguna de esas líneas rojas ha sido traspasada.

Aquí no se negoció ningún sistema político, nuestro sistema económico, nuestras políticas públicas. Aquí no se negoció la propiedad privada, aquí no se hizo, como pretendían las Farc, la revolución por decreto. Aquí se está cumpliendo con todo lo que dijimos desde el principio.

Dijimos que el pueblo colombiano seria el que en últimas decidiría sobre la bondad o no de lo acordado. Y así será.

Otra de las decisiones que se tomó el jueves fue precisamente que acordamos respetar lo que la Corte Constitucional decida en materia de refrendación  y lo que decida sobre la ley que aprobó el Congreso para el plebiscito.

Eso es una señal muy clara del tipo de negociaciones que hemos hecho. Que esta organización armada al margen de la ley que ha combatido nuestra Constitución, nuestras leyes, nuestro Estado de Derecho, nuestra Fuerza Pública, durante casi sesenta años esté aceptando a nuestro Congreso, a nuestras Cortes, a  la Corte Constitucional, y que quienes en últimas sean  responsables de su propia seguridad, sean sus antiguos enemigos, nuestros soldados y policías, eso es la expresión de un acuerdo sensato y responsable, y altamente beneficioso para todos los colombianos.

Y otra de esas líneas rojas que les señale aquí en estas instalaciones fue precisamente que no negociaríamos el futuro de la Fuerza Pública, como había sido costumbre,    en todos los procesos de paz en otras latitudes.

Y hemos cumplido. Nunca permitimos que se discutiera el futuro de la Policía, del Ejército, de la Armada, de la Fuerza Aérea, en la mesa de negociación.

No solo eso, sino que desde el principio procure mantener muy informados a todos los miembros de la Fuerza Pública, sobre todo a los comandantes.

Y no solo eso, sino que designe a dos de nuestros plenipotenciarios miembros de nuestra Fuerza Pública, miembros de nuestras Fuerzas Armadas, dos de los más prestigiosos oficiales que jamás hayan pasado por nuestras Fuerzas Armadas. Al general Mora, de nuestro Ejército y al general Naranjo, de nuestra Policía.

Y quiero agradecerles a ellos dos ese inmenso sacrificio que han hecho. Lo han hecho con gran patriotismo, con gran responsabilidad.

Y han contribuido, ¡y en qué forma!, al éxito de estas negociaciones.

Manteniéndose firmes cuando había que mantenerse firmes y cediendo cuando había que ceder, como debe ser cualquier negociación. Pero siempre teniendo muy claro hasta dónde podían llegar y dónde no podían traspasar.

Por eso la Policía también puede ver el futuro, como lo pueden ver los colombianos, con mayor optimismo, con mayor esperanza.

Muchos se preguntan qué va a pasar con la Policía. Qué va a pasar con los centros de entrenamiento allá cerca de Ibagué.

La respuesta es muy clara: nosotros necesitamos una Fuerza Pública cada vez más fuerte, cada vez más contundente.

Yo les recordaba ayer a nuestros soldados en el Fuerte de Tolemaida que comenzamos el proceso de fortalecimiento de nuestras fuerzas hace quince años cuando yo era Ministro de la Defensa.

Y ese proceso de fortalecimiento nos ha permitido llegar a donde estamos. A tener el mejor Ejército, la mejor Armada, la mejor Fuerza Aérea y la mejor Policía de toda nuestra historia.

Y ese es un activo que voy a cuidar hasta el último día de mi vida, porque sé la importancia, el papel, que juegan los miembros de nuestra Fuerza Pública, de nuestras Fuerzas Armadas.

Y la Policía tendrá un papel especial. Hace unos minutos, antes de iniciar esta ceremonia, fui personalmente a agradecerles a los miembros del Esmad su trabajo. Un trabajo importantísimo, un trabajo muchas veces ingrato.

Pero se requieren personas de temple, personas fuertes, personas con nervios de acero, pero con el corazón ardiente por el amor a su institución y a su Patria para cumplir bien ese indispensable deber de preservar el orden público en todas las zonas y territorios del país.

Y ahora que vamos a ver –porque eso es parte natural de este proceso– más movilizaciones y protestas sociales –porque ya no va a ser en las selvas a punta de bala, sino por las vías democráticas como se solucionen las diferencias de nuestra sociedad–, el papel de nuestra Fuerza Pública se vuelve también muy importante, el papel del Esmad se vuelve especialmente importante. Preservar la seguridad en todo el territorio es otra prioridad.

Algunos dicen que va a suceder lo que sucedió en Guatemala o en El Salvador. Están equivocados. Hemos tenido la prudencia y el cuidado precisamente de no repetir esos errores. Allá se desmantelaron las Fuerzas Armadas, desaparecieron varios de los cuerpos fundamentales de su Ejército, de su Policía.

Aquí estamos haciendo todo lo contrario. Aquí estamos fortaleciendo a nuestro Ejército, a nuestra Policía, para que la seguridad de todos los colombianos, no solamente se pueda preservar sino que se pueda fortalecer, se pueda aumentar.

Muchas de las energías que hoy están encauzadas, focalizadas, en la guerra, se van a poder dirigir a la seguridad de todos los colombianos. Va a ser exactamente al contrario y hemos tenido la precaución de que así sea desde el primer día que iniciamos estas negociaciones.

De manera que el paso que estamos dando, no hemos llegado al final. Esta nave ya avistó el puerto, nos estamos dirigiendo a él, pero tenemos que llegar a ese puerto de destino, tenemos que atracar, nos falta todavía unos puntos.

Y existe la voluntad –tengo que reconocerlo– de ambas partes para llegar lo más pronto posible.

Ha sido una travesía difícil pero una travesía muy satisfactoria, porque siempre me he sentido acompañado de nuestra Policía, de nuestro Ejército, de nuestra Armada, de nuestra Fuerza Aérea.

Sin ustedes esta travesía no se hubiese podido lograr. Sin ustedes no tendríamos el puerto de destino tan cerca. Sin ustedes esta paz no hubiese sido posible.

Por eso, general Nieto, lo felicito en este ascenso. Asume usted como general de la República pleno, con cuatro estrellas, en este momento tan trascendental para su institución.

El señor Nuncio decía que había que liderar con prudencia y con sabiduría.

Creo que esa ha sido una característica de nuestra Policía, la prudencia y la sabiduría. Y yo le agregaría también que debemos seguir con otras dos características: la contundencia y la transparencia.

Y usted lo sabe muy bien, general Nieto, porque lo hemos discutido muchas veces.

Tenemos que seguir dando resultados, no podemos bajar la guardia un sólo minuto. Los colombianos, su seguridad nos lo exigen.

Y tenemos que hacerlo con total transparencia. Todas las instituciones en esta tierra tienen defectos, tienen manzanas podridas. Es natural, todas las instituciones están compuestas por los seres humanos.

Y usted sabe, señor Nuncio, que somos pecadores.

Pero cuando hay una voluntad férrea de hacer las cosas bien, como lo han hecho los miembros de nuestras Fuerzas Armadas, ayer hablábamos en Tolemaida, nuestros soldados luchando, peleando, combatiendo con la Constitución en una mano y el fusil en la otra, eso es lo que da legitimidad. Y así ha sido también la Policía.

Continúen con esos principios y esos valores que les enseñan aquí en esta escuela, para seguir trabajando por nuestra Patria.

Y ahora que estamos acariciando la paz podremos progresar mucho más rápido.

Y el papel de la Policía seguirá siendo cada vez más importante.

Por eso muchas gracias de nuevo. A nombre mío como Presidente, pero a nombre de 48 millones de colombianos.

Esta paz es su victoria, es su paz. Y ustedes deben sentirse muy orgullosos.

Muchas gracias.

/Audios/2363_AscensosPoliciaNacional_20160628.mp3
https://www.youtube.com/embed/2_LFMAgex_I

Noticias Relacionadas