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Columnistas
Luis Gilberto Muriillo

La protección del patrimonio natural de Colombia

 Bogotá, 23 de noviembre de 2017

La construcción de una Colombia en paz es irreversible. Esto implica la reconciliación de la sociedad sobre todo con el ambiente y la naturaleza, lo que es determinante para avanzar en la inmensa tarea que tenemos de recuperar ecosistemas afectados, principalmente por factores asociados al conflicto armado.

A través de los emprendimientos verdes tenemos la oportunidad de generar servicios ambientalesSi bien es cierto que el cambio de dinámicas regionales con la implementación del Acuerdo de Paz trae consigo desafíos ambientales, también es necesario reconocer que las oportunidades son más y que los dividendos ambientales de la paz ya son una realidad. A través de los emprendimientos verdes tenemos la oportunidad de generar servicios ambientales y al mismo tiempo restaurar zonas degradas ambientalmente. Allí tenemos una enorme esperanza y por eso estamos consolidando la economía de la recuperación y restauración ambiental de nuestros ecosistemas.

Los activos ambientales deben convertirse en la base del desarrollo del país, por eso en los últimos cuatro años hemos restaurado más de 190.000 hectáreas en todo el territorio nacional. Hemos cumplido el 95% de la meta que planteamos en el año 2014, una tarea en la que nos acompañan las Corporaciones Autónomas Regionales, los institutos de investigación ambiental, el sector privado y la sociedad civil.

Entre 2014 y 2016 se han generado más de 4.300 empleos provenientes de emprendimientos verdes. Estas oportunidades de empleo están llegando a los más necesitados, por ejemplo, en el Pacífico, con la asistencia de la cooperación internacional, tenemos para conservar más de 700.000 hectáreas de bosques naturales que contribuyen a evitar la generación de dos millones de toneladas de C02 equivalente al año, generando ingresos por cerca de 12.000 millones de pesos al año para comunidades negras, afrocolombianas e Indígenas dedicadas a conservar estos ecosistemas estratégicos. Ese tipo de proyectos no tienen precedente conocido en el país.

El Gobierno Nacional a través del sector Ambiente y Desarrollo Sostenible se trazó la megameta de ampliar las áreas protegidas de Colombia a 25.9 millones de hectáreas para blindarlas de actividades productivas que los pueda poner en riesgo. Alcanzamos la meta con anticipación y la superamos, hoy hemos protegido 28.9 millones de hectáreas continentales y marítimas, acercándonos a nuestro propósito de dejar al país con más de 30 millones de hectáreas protegidas a perpetuidad.

Los páramos y ecosistemas de alta montaña son las fábricas de agua de la humanidad. Colombia es privilegiada al contar con el 50 % de los páramos del mundo. Antes solo escuchábamos la retórica y veíamos las escenas de izquierda y de derecha hablando de la protección de los páramos pero poco o nada hacían para materializarla. Este gobierno delimitó hace un par de años el primer páramo de los cerca de 37 complejos que tiene el país y desde ese momento ya se han delimitado 23, es decir, más de 1.440.000 hectáreas. Hoy la discusión es distinta y se centra, sin mucho fundamento técnico, en sí la línea está bien trazada o no. Hemos avanzado y cumplido, protegiendo los ecosistemas. Al término de este gobierno esperamos tener todos los páramos delimitados. Es decir, cerca de tres millones de hectáreas, un área similar a la de Bélgica. Así estamos blindando estos ecosistemas para proteger el agua de los colombianos.

Hoy la protección y la conservación de ecosistemas naturales dejaron de ser un tema exclusivo de los gobiernos, o de los Estados. En esta arena nos estamos jugando la seguridad humana y el futuro de la sociedad. Mas allá de los debates pobremente informados, de la nostalgia propia del pesimismo y la “fracasomanía”, la protección de nuestros ecosistemas y patrimonio natural debe ser una verdadera prioridad para los colombianos.