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Columnistas
Mauricio Cárdenas

Debemos y estamos mejorando los números de nuestra economía

 Bogotá, 4 de octubre de 2017

Para nadie es un secreto los efectos negativos que tuvo la caída de los precios internacionales del petróleo sobre los ingresos de la Nación. Esta situación ha sido planteada sin titubeo en los últimos tres Marcos Fiscales de Mediano Plazo (2015, 2016 y 2017).

Colombia ha logrado destacarse con un crecimiento superior al de América Latina durante los últimos 6 años.

Entre 2013 y 2016 los ingresos petroleros del gobierno se redujeron en 3,2 puntos del PIB y se amplió el déficit de cuenta corriente en la misma cuantía. Se generó una depreciación del peso de 75,4 % y en consecuencia, la inflación promedio pasó de 2,0 a 7,5 %. Una dura realidad para el bolsillo de todos los colombianos.

Aun así y a pesar de las difíciles condiciones, Colombia ha logrado destacarse con un crecimiento superior al de América Latina durante los últimos 6 años, y las perspectivas para finales de 2017 del Fondo Monetario Internacional – FMI– sugieren que este año tendrá un comportamiento similar, algo positivo para el país.

¿Pero cómo ha logrado la Nación pasar la página? Las políticas que se desplegaron han permitido que hoy la inflación se encuentre en el rango meta (3,9% en agosto) del Banco de la República, que las exportaciones hayan crecido 38 % (a julio) y que en todos los años se haya cumplido con la Regla Fiscal

Políticas oportunas y la fortaleza de las instituciones económicas del país permitieron que la economía haya afrontado con éxito el impacto de los choques externos haya mantenido la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros, evidenciada en la salud del sector financiero, el mantenimiento de la calificación crediticia, la inversión extranjera directa y la participación de los inversionistas extranjeros en el mercado local de deuda pública (26% del total de TES a agosto).

Sin el marco de política económica desarrollado en los últimos años y sin el manejo responsable de las autoridades, el fenómeno petrolero habría llevado a las finanzas públicas a una situación de insostenibilidad y el país hubiera caído en la mayor crisis económica de su historia. El ajuste no ha sido fácil, lo informamos, reconocemos y trabajamos en ello, pero Colombia puede sentirse orgullosa del éxito en este proceso y por eso mismo el repunte de la economía está en marcha. Los resultados lo demuestran.

El crecimiento económico del segundo trimestre de 2017 mostró que el PIB, en términos reales, creció 1,3 %, impulsado por el sector agropecuario, construcción, comercio y financiero. La perspectiva sobre la dinámica en el segundo semestre es hacia una mejor situación. La producción industrial mostró en julio un crecimiento real de 6,2 %, mientras que las ventas del comercio minorista crecieron 3,1 % y por su parte, la producción de petróleo creció 3,8 % en el mismo mes. La economía se ha ajustado ordenadamente, sosteniendo el crecimiento, pese al ajuste macroeconómico necesario. El último registro para el segundo trimestre de 2017, muestra que el déficit de cuenta corriente se encuentra en 3,5% del PIB, un nivel que ya se considera sostenible, cuando en 2016 alcanzó 6,4%.

Los datos desempleo muestran la fortaleza del sector productivo para sostener la generación de empleo y garantizar una rápida recuperación de la economía, cimentada en la demanda interna. La tasa de desempleo se ubicó en un solo dígito desde 2013. Para el mes de agosto la tasa de desempleo promedio de 12 meses se mantenía en 9,2 %, igual que en 2016, pero se ha evidenciado un importante aumento de la tasa de formalidad, la cual alcanzó el 50,8%, un hito importante: por primera vez en la historia, Colombia tiene más empleados formales que informales en las áreas urbanas.

Todo esto es el resultado de las medidas que ha tomado el Gobierno Nacional, que contribuyen a dinamizar la economía y que permiten generar y continuar el repunte. Hemos tenido que implementar políticas contundentes, y algunas veces impopulares, pero que son responsables y que nos están demostrando que estamos a la altura de los retos que hemos enfrentado. Medidas que incentivan la inversión privada, mejoran la competitividad del aparato productivo y nos están demostrando que sus efectos están brindando resultados positivos.

La Reforma Tributaria Estructural de 2016 redujo la carga impositiva de las empresas, introdujo la posibilidad de deducir el IVA pagado en bienes de capital en el impuesto de renta, incrementó los beneficios tributarios para la construcción de vivienda de interés social (VIS) e incluyó el reembolso tributario para las nuevas inversiones en hidrocarburos y minería.

También se generaron otros mecanismos que beneficiarán principalmente a las pequeñas y medianas empresas: la reducción del impuesto de Renta, con tarifa del 0 % para aquellas sociedades, entre los años 2017 y 2021 que se constituyan en las zonas más afectadas por el conflicto, exención del Impuesto para quienes construyan proyectos de vivienda de interés social o financien créditos VIS exentos; y exención del tributo por 20 años para quienes construyan y reparen hoteles en municipios de menos de 200 mil habitantes.

No somos conformistas. Culminar el 2017 garantizando la sostenibilidad fiscal e impulsando el crecimiento de la economía colombiana es el gran reto que tenemos como Nación. Por esta razón, se encuentran programadas inversiones que impulsarán el crecimiento de corto plazo, y varios proyectos que generarán un importante repunte en la actividad económica, así como la creación de casi 600 mil empleos. Cinco son los programas en esta categoría: los proyectos 4G, los programas de vivienda, la construcción de aulas escolares, la ejecución de proyectos con recursos de regalías y las inversiones para la paz.

El país debe avanzar, ese es el “DEBE” más importante y claro por el que Debemos unirnos todos los colombianos, pero Debemos ser consecuentes y garantizar que todas las medidas se tomen estén dentro de un marco de política fiscal responsable que garantice el cumplimiento de la Regla Fiscal y la sostenibilidad de la deuda pública.

Debemos y estamos mejorando los números de nuestra economía.

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